Lorena Novas:
CEDIDA // Imagen de archivo de la joven viguesa Lorena Novas.

ADAVAS Baixo Miño propone a la Federación Gallega de Fútbol que pongan en marcha iniciativas urgentes, rápidas y contundentes como la de Cataluña, que con su campaña “Cero insultos en la Grada” desde febrero de 2016 habilita a los árbitros y arbitras para detener un encuentro e incluso suspenderlo, en cualquier categoría, si escuchan insultos, actitudes xenófobas o de violencia machista en las gradas.

Esta iniciativa permitió a la arbitra Marta Gallego interrumpir un partido de 2ª división regional cuando alguien del público la increpó con una expresión machista idéntica a la que sufrió la colegiada Lorena Novás el pasado 5 de marzo en Mos.

También proponen desde ADAVAS que en el Parlamento Gallego se debatan y aprueben iniciativas como la que este mismo febrero ha aprobado por unanimidad la Comisión de Deporte del Parlamento de Navarra que ha instado a la Comisión Antiviolencia y a la Federación Española de Fútbol a incorporar en su código disciplinario un apartado que haga mención explícita de la violencia machista. Extienden esta iniciativa a todas las disciplinas deportivas al instar al Consejo Superior de Deportes para que fomente entre las federaciones que sus reglamentos hagan también esta mención explícita a las violencias contra las mujeres.

La gravedad de la agresión verbal que sufrió la arbitra, afirman, “viene marcada por su virulencia y sobre todo por su contenido: se increpaban no las decisiones de la arbitra sino su condición de mujer. Desde el punto de vista de los ofensores, el hecho de ser una mujer era la clave para cuestionar su capacidad para arbitrar un encuentro de fútbol”.

Las declaraciones posteriores del Presidente del Club justificando las agresiones verbales del delegado por la actuación de la arbitra, es decir culpando a la víctima de lo sucedido; quitándole importancia a la actuación del delegado tildándolo de “simple calentón”, “un error lo comete cualquiera” y su justificación de que “en ningún momento se trató de un caso machista. No hubo desprecio hacia la mujer. Todos en el club estamos a favor de la mujer y defendemos a todos los árbitros” apenas dejan espacio a unas escasas disculpas que eran lo único aceptable de sus afirmaciones” exponen desde ADAVAS.

El presidente ejemplificó con estas declaraciones lo que no debe ser en ningún caso expresado por una persona responsable de un club, ya que con ellas invisibiliza la violencia, justifica a los agresores y viene a culpabilizar a la arbitra de la agresión sufrida” asegura Ana Vicente presidenta, y responsable del área de prevención de violencia machista en ADAVAS.

“Este no es un caso aislado, las arbitras y las jugadoras están más que hartas de comentarios, insultos y violencias cotidianas que las ningunean, las humillan y las ofenden por el solo hecho de ser mujeres. Las arbitras se quejan de que no tienen opciones cuando estas expresiones misóginas provienen de la afición. Démosles algo más que nuestra comprensión, démosles herramientas y recursos reglamentarios para no tener que soportar por más tiempo estas inaceptables situaciones” comenta Ana Vicente, presidenta y responsable de ADAVAS.

Como responsable de una Asociación volcada en colegios e institutos en la prevención de las violencias machistas en todas sus formas Ana Vicente recalca “no podemos olvidar que como sociedad estamos educando a menores y adolescentes. Si consentimos estas agresiones machistas o las justificamos, estamos perpetuando la violencia hacia las mujeres dentro y fuera de los campos. También si pretendemos silenciarlas, restándoles importancia, o ignorando a quienes las denuncian. No hay otro camino que un reproche social contundente, y para obtenerlo son necesarias además de las medidas legislativas y reglamentarias apuntadas, campañas de sensibilización y de prevención de las violencias machistas. Y por cierto como puede concluirse de esta lamentable noticia, esas campañas no han de estar dirigidas sólo a adolescentes y jóvenes, sino también a directivas, responsables deportivos, padres, madres y afición. Porque tal y como afirma la jurista María José López González, de no hacerlo el deporte seguirá siendo el refugio de espacios de discriminación de la mujer deportista.”