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FOTO CEDIDA // Los asistentes a la inauguración del vivero de empresas

Piedra, madera y cristal son los materiales que se han utilizado en la recuperación de la Casa do Reloxo de Baiona, un edificio histórico que con esta rehabilitación, y en poco más de tres meses, ha pasado de ser una ruina a ofrecer en Baiona seis oficinas y 38 puestos de trabajo en un espacio común, salas de reuniones y servicios de técnicos de apoyo para la creación de empresas.

En el acto de inauguración, que se ha llevado a cabo esta mañana, han estado presentes la Delegada de Zona Franca, Teresa Pedrosa, el director general del Incyde, Javier Collado, y el Alcalde de Baiona, Ángel Rodal.

Según explicó Teresa Pedrosa, en este nuevo vivero podrán optar a instalarse empresarios autónomos o pymes que tengan como máximo una antigüedad de 42 meses desde su alta fiscal y, en el proceso de selección de proyectos, los técnicos del Consorcio valorarán que se trate de iniciativas vinculadas al sector turístico, marítimo o actividades lúdico-deportivas.

En este vivero, que el Consorcio ha realizado con fondos FEDER canalizados a través de la Fundación Incyde, el concello de Baiona facilitará un técnico de empleo que atenderá a los interesados en iniciar aquí su empresa en coordinación con el personal del Consorcio que, desde Porto do Molle, se encarga de los programas de emprendimiento.

El regidor baionés recordó que la administración local está actualmente recuperando la principal seña de identidad del inmueble: la torre del reloj. Esta construcción, aislada del resto de dependencias, sigue siendo propiedad del Concello , que la excluyó de la venta que hizo en los años 50 a la Seguridad Social.

“Se van a restaurar la fachada, las ventanas, la escalera interior, el reloj y la campana, que es una de las más antiguas de Galicia”, señaló Rodal.

“Con el fin de las obras Baiona recupera uno de sus inmueble más emblemáticos después de 60 años”.

Con una inversión en la obra de 950.000 euros, este vivero es el tercer centro de estas características que el Consorcio de la Zona Franca pone en marcha en la provincia y su rehabilitación ha conseguido devolver a Baiona un edificio emblemático de 433 metros cuadrados que se distribuyen en 212 metros cuadrados de superficie para la planta baja donde se ubican los servicios de recepción, un área de coworking de 100 metros cuadrados y dos salas de reuniones; y en planta alta, en 211 m2 que acogen a seis oficinas de entre 16 y 19 metros cuadrados.

La combinación de materiales de calidad y la utilización de medidas de bioconstrucción como calefacción por geotermia, suelo radiante y aprovechamiento de la luz natural, han dado como resultado un interior moderno pensado por y para el confort las personas que allí trabajen.