Piño Gómez se ha embarcado de nuevo en una acción solidaria que le llevará a recorrer más de 5.000 kilómetros. Este es la quinta vez que el presidente de la ONG guardesa Conrazones, asociación solidaria sin ánimo de lucro que ayuda durante todo el año a familias y personas en situación de extrema necesidad de O Baixo Miño, pone rumbo a Marruecos cargado con materiales que va repartiendo por los lugares más deprimidos del país africano.

“Llevo más de 2.000 kilos entre mantas, bicicletas, balones de fútbol, ropa, cazadoras, medicamentos y material escolar. Lo único que me preocupa es que me llegue el dinero y que el coche aguante. Voy con mariposas en el estomago”, explicó Gómez este jueves ya desde Oporto.

En esta nueva odisea, de la que lleva preparándose todo el año, conocerá el restaurante que la entidad guardesa ayudó a germinar en medio del Sáhara. “Conocí a una familia de Merzouga a la que el primer año le dimos dinero para que se sacaran el carné de conducir, al segundo lo necesario para ganarse el título de guía turístico y los dos siguientes, más respaldo económico para su proyecto”, señala el guardés, que dentro de unos días almorzará en este establecimiento que abrió sus puertas hace un mes.

Varias casas comerciales respaldan este proyecto, ya consolidado en O Baixo Miño, donando los enseres que ahora van a intentar hacer llegar a familias que ya lo están esperando. “Mi intención es llegar a casa para Reyes, si aguanta el coche, que está hecho de dos vehículos viejos, y me llega el dinero”. Destina 1.000 euros para el combustible y 400 más para los gastos de alojamiento y comida de los doce días que el presidente de Conrazones estará por el norte de África.

”Nosotros sólo ayudamos en lo que podemos, ellos son los que realmente trabajan y cada viaje es único e irrepetible. Hay quien disfruta sus vacaciones en el Caribe, pero para mí, la mejor forma de viajar es esta”, declara Piño emocionado por esta nueva aventura.