CEDIDA

En shock, alucinada, enfadada, decepcionada, rabiosa, estupefacta”. Así se siente Fernanda Fernández, la propietaria de una pequeña finca con una casa en ruinas y un inmueble de bloques destinado a garaje que heredó de su padre en Vincios, Gondomar, y que de la noche a la mañana vio como parte de la edificación desaparecía por arte de magia.

Alguien cortó con una radial parte de mi garaje, entró en él, donde guardo varios objetos personales, y recolocó el portal, como si aquí no hubiera pasado nada. Como no vivo en Gondomar que resido en Canarias, pensaban que no me iba a enterar, pero un familiar me avisó y me envió unas fotografías en donde se aprecian los hechos”, explica Fernanda, quien ya ha interpuesto una denuncia ante la Guardia Civil por un presunto delito de daños.

La afectada asegura de que no se trata de un problema de lindes. “No es una cuestión de lindes. El garaje lleva ahí más de 20 años y pago el IBI. Son dos fincas colindantes y el inmueble está en la mía, pero linda con la de otro propietario”, afirma la denunciante.

Fernanda asegura que nunca hubo ningún problema hasta que los dueños de la finca colindante, “que la adquirieron hace un par de años”, comenzaron unas obras hace aproximadamente un mes “que afectan al estado de la mía. Cuando me enteré de que habían hormigonado también parte de mi finca y pintado con un espray naranja parte del garaje, consulté con mi abogado y le mandamos el 3 de diciembre un burofax indicándoles que había iniciado unas obras que afectaban a mi propiedad y que no debía continuar”, explica.

Pero la carta no provocó el efecto deseado. “Mi sorpresa fue cuando un familiar me avisa el pasado 29 de diciembre que me habían cortado con una radial la parte del garaje que previamente habían pintado de naranja y que calculo será como mínimo de un metro”, explica indignada la dueña del garaje quien espera, tras poner la correspondiente denuncia, “que caiga sobre el autor de los hechos todo el peso de la ley”.  

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