ALFREDO

Tino Alborés cría en Nigrán, dos bueyes de raza rubia gallega, únicos en toda la comarca de O Val Miñor, sin ningún tipo de pienso. Estos dos ejemplares de más de 650 kilos brutos cada uno, llevan un año viviendo en Parada y aún les quedan como año y medio más de cebo antes de pasar por el matadero.

“Fueron comprados en Portugal, aunque son de raza rubia gallega. Tienen tres años y medio. Uno es un animal con más clase y va a ser mayor por genética. El otro es un buey retinto de los que había antiguamente”, señala su criador.

Tino recoge todos los días un tractor de hierva para los animales, salvo cuando llueve, ya que la hierba mojada “enlama la cuadra”. “Tienen que comer hierva seca. Igual que yo como el churrasco en verano y el cocido en invierno”, apunta.

De momento los dos rumiantes se desarrollan bastante bien. Cada seis meses los visita el veterinario para desparasitarlos. Tino, conocido ya como el criador de bueyes del Val Miñor, les da de comer dos veces al día. “Comen harina de maíz, hierva seca, patata y productos que cultivamos en casa. Ahora es cuando empiezan a crecer, viene la primavera y la alimentación es más sana y alimentaria para ellos”, explica.

Tras cebarlos durante año y medio más, los bueyes, que no tienen nombre “para no cogerles cariño”, se ponen a la venta. “Espero que se vendan a la misma carnecería de Valença que compró los otros dos hace año y medio. Aunque serán vendidos al mejor postor”, asegura el vecino de Parada.

Estos son los quintos bueyes que Tino cría. Primero cuidó un buey que vendió a un restaurante de León. Pesaba 780 kilos canal. Luego crio dos ejemplares que se vendieron en 2018 a la carnecería “O Talho dos Galegos” en Valença, Portugal, regentada por el tudense, Ricardo González. Uno pesaba 810 kilos canal y el otro 780 kilos canal.