COSTA DOS CASTROS // La arqueóloga Elisa Pereira en Pedornes

Los trabajos de limpieza de vegetación que Costa dos Castros está realizando en la zona de O Viveiro, en la parroquia de Pedornes (Oia), tuvieron entre otros resultados el descubrimiento de nuevos petroglifos que se suman a los ya conocidos, lo que lleva a constatar la elevada densidad de grabados rupestres que existe en este área.

La intervención, enmarcada dentro de las actividades de la Asociación Costa dos Castros para este año y que fue posible gracias a una campaña de crowdfunding, se desarrolló a lo largo de cuatro semanas de los meses de febrero y marzo en terrenos de la Comunidad de Montes de Pedornes. Una brigada de la Xunta fue la encargada de acometer los trabajos, desarrollados bajo la supervisión de la arqueóloga Elisa Pereira.

O Viveiro concentra una gran cantidad de petroglifos de diversas temáticas y cronologías, que van desde el Calcolítico-Edad del Bronce (hace unos 4.000 años) hasta la época histórica. Entre los motivos que se pueden encontrar están los geométricos (circulares, líneas, cuevas), ajedrezados, cruciformes, serpentiformes, antropomorfos (formas humanas) e incluso escenas de monta.

Con todo, el grabado más conocido en este área es el de Auga dos Cebros, que representa una embarcación mediterránea del según milenio antes de Cristo y que es único en toda la fachada atlántica europea. En su entorno hay catalogados otros dos barcos, aunque de menor entidad.

Los nuevos grabados que se localizaron durante los trabajos en la zona se encuentran actualmente en fase de estudio y análisis para dar a conocer al por menor.

Estado de conservación.

Durante la intervención, la arqueóloga aprovechó para estudiar el estado de los diferentes petroglifos y pudo comprobar cómo distintos factores van afectando a su conservación: la humedad por la densa vegetación que rodeaba y cubría algunos de ellos, la acción de la salitre que hay en el ambiente, el desgaste provocado por la caída de rocas sueltas próximas al río Vilar, los liques y hongos que cobren la piedra, los fuegos forestales o las riadas de los últimos años son algunos de los agentes erosivos identificados.

En el caso concreto de Auga dos Cebros, Elisa Pereira incide en su fragilidad y en la necesidad de preservar este relevante grabado, muestra de que ya existían relaciones entre el Atlántico y el Mediterráneo en el según milenio antes de Cristo. Según destaca, conseguir apoyos y desarrollar acciones que permitan frenar su deterioro son cuestiones muy importantes, pero también lo son todos los esfuerzos que se están haciendo para darlo a conocer a la sociedad.

Las labores de limpieza con control arqueológico en O Viveiro lograron mejorar la accesibilidad de la zona y disminuir el riesgo de incendios forestales en un espacio que reúne valores arqueológicos, naturales y etnográficos.

Los nuevos grabados rupestres no son el único descubrimiento resultante de las labores de tala y desbroce controlado, ya que también fue localizada una de las presas que se utilizaban para regadío, conocidas como las presas de Chelo, en las cercanías del río Vilar. De este conjunto de infraestructuras hidráulicas que daban servicio a los vecinos de A Riña (Santa María de Oia) y a los de Vilar (Pedornes), sólo se conserva esta, de ahí su importante valor como elemento etnográfico.