Con confianza pero sin confiarse. Es el mensaje que José Ignacio Prades empezó a trasladar nada más oír el bocinazo final en el BSFZ Südstadt de la localidad austriaca de Maria Enzersdorf, a 25 kilómetros de Viena. Sucedió el pasado sábado. El Mecalia Atlético Guardés acababa de tumbar al Hypo Niederösterreich por un notorio marcador de 21-28. Siete tantos de diferencia amparados en un gran partido y propulsados por un fantástico final de las jugadoras del cuadro miñoto. Este domingo llega el momento de rematar la faena (19:00, TVG2). En casa y delante de sus aficionados, el Guardés busca la Q3 de la Liga Europea.

No será tan fácil como podría parecer mirando la renta. Primero porque el conjunto miñoto disputó un exigente partido en Barakaldo el pasado miércoles, con 740 kilómetros por carretera de ida y otros tantos de vuelta mediante y las limitaciones de Prades en su rotación. Las brasileñas Tamires Anselmo y Hannah Nunes siguen de baja y Fanny Descalzo no pudo viajar por motivos laborales ni tampoco completar todos los entrenamientos de la semana con el grupo por la misma causa. Es un problema cada vez más difícil de subsanar según se van acumulando los minutos en las piernas de las jugadoras disponibles.

Por otra parte, ya se ha diluido el factor sorpresa de la defensa 5:1 que desactivó al poderoso pero también lento y previsible ataque austriaco. Es de imaginar que la escuadra centroeuropea vendrá a A Sangriña con soluciones trabajadas durante la semana. Una de ellas podría ser apostar casi desde el inicio por atacar con siete jugadoras, receta que le funcionó por momentos en la ida, pero que también se vio penalizada por varios goles a portería vacía, entre ellos uno de la guardameta Míriam Sempere.

Por eso, el técnico del Guardés y de la selección española ha insistido mucho al grupo en empezar de cero el domingo. Y sus pupilas, totalmente responsabilizadas, recogen el guante. Además no estarán solas. A Sangriña se acerca cada vez a su pleno rendimiento con las relajaciones de las medidas sanitarias y todo el mundo sabe que jugar con ese pabellón a favor es jugar con ocho. En la lejanía aparece el poderoso Besançon como último escollo para acceder a la fase de grupos. Antes, hay que rematar la faena frente al Hypo. Sin confiarse, pero con confianza. Con mucha confianza.

José Ignacio Prades: “Habrá que hacer un muy buen trabajo si queremos pasar”

El técnico del Guardés exhibe firmeza cuando asegura que su equipo no tiene nada hecho ante el Hypo en la vuelta de la Q2 pese a los siete tantos de renta con los que parte. “Hay que tener confianza pero no estar confiadas”, resume una y otra vez el de Petrer, que asegura que “desde que acabó el partido en Austria” no ha dejado de “insistir en ello” a sus pupilas. “El Hypo va a venir a intentarlo de todas las maneras y a arriesgar. Sabemos que es un equipo experimentado, con jugadoras muy veteranas, que se saben manejar en este tipo de partidos”, apunta.

Hay que dejar claro desde el principio que va a ser complicado. Hay que trabajar desde el primer minuto porque ya tuvimos un mal inicio allí y tenemos que intentar que no se repita”, destaca Prades. “La realidad es que el partido se movió en torno a los tres o cuatro goles de diferencia y gracias a un gran final nos fuimos a siete. Pero sabemos que el resultado fue de lo mejor que pudo pasar y que ellas han tenido una semana para prepararse. Habrá que hacer un muy buen trabajo si queremos pasar”, añade.

Sobre el encuentro, el seleccionador español y preparador del conjunto miñoto cree que el equipo centroeuropeo “intentará forzar con lo que le funcionó en la ida”. Entre esas recetas figura el ataque con siete jugadoras. “Es una opción. Ya lo hicieron durante muchos minutos allí”, reconoce Prades. “Pero creo que estarán más centradas en nosotras, en contrarrestarnos y en apuntar a dónde no estuvimos bien para intentar remediar y buscar soluciones para la eliminatoria”, concluye.