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En ningún sitio como en casa. Es un refrán común para prácticamente cualquiera, pero de especial validez para un Mecalia Atlético Guardés que siempre da una vuelta de tuerca a su rendimiento cuando juega en A Sangriña. El equipo de O Baixo Miño derrotó al KH7 Granollers en un fantástico partido de balonmano de ambos conjuntos, que jugaron a fogonazos, con electricidad permanente e intensidad latente. En esa montaña rusa de alternativas que fue el marcador, la escuadra de Prades aprovechó la gasolina súper de su pabellón casi a pleno rendimiento para sacar punta al choque en los momentos clave y aguantar el tirón cuando tocaba sufrir.

Así es A Sangriña. Una lanza cuando vas cuesta abajo y un paraguas cuando llueve. Y en el encuentro frente al conjunto vallesano hubo de todo. Porque el Guardés entró al partido decidido a aplicar la misma fórmula de dos semanas atrás en el derbi contra el Porriño. Una salida en tromba, con un 6:0 muy profundo y agresivo y Carratú en plan estelar -encadenó tres paradas consecutivas-, permitió a las pupilas de Prades correr mucho y establecer un parcial de 5-1, con Daniela Moreno exhibiendo nuevamente su fantástico momento de forma. La extremo madrileña ha empezado el curso de dulce y a lo largo de la primera parte desplegó su amplio catálogo de lanzamientos, para irse con cinco tantos al descanso.

Pero el letargo del Granollers duró poco. Tras un tiempo muerto prematuro de Salva Puig, el  conjunto catalán se activó en defensa y devolvió la moneda al cuadro local. Un parcial de 1-4 equilibraba las cosas y llevaba al encuentro a una fase de igualdad, con constantes intercambios de golpes. La escuadra vallesana encontraba en la movilidad de Capdevila, en el juego con Prelchi en la línea y, sobre todo, en una devastadora Giulia Guarieiro -acabó el primer acto con 7 goles- la forma de hacer daño al 6:0 del equipo miñoto.

En el tramo final, María Sancha reactivó al Guardés. La menuda central palentina, que está estrenándose en División de Honor este curso más como lateral, anotó tres goles consecutivos para impulsar a las suyas. Sin embargo, el Granollers no se amilanó, aguantó el tipo e incluso se fue por delante al descanso gracias a una gran maniobra de Prelchi, que acabó en un penalti que transformó Guarieiro (14-15). Las protestas de Prades le costaron su exclusión.

De esa forma, el conjunto local comenzó con una jugadora menos el segundo acto. Y con sendos fallos en el lanzamiento ante una Marta Mera brillante, en sustitución de Wiggins. En la portería local también hubo cambio y también sin que se resintiese el rendimiento. Porque Míriam Sempere mantuvo al Guardés en el partido en su peor momento, con Granollers atacando para coger tres goles de renta.

Las paradas de la portera alicantina serenaron a su ataque. Fue el momento del factor Arcos. La petrerí, algo tímida en el primer acto, apareció en el segundo para tirar del equipo guardés. Y como si de unos vasos comunicantes se tratasen, la formación de Prades secó a Giulia Guarieiro. Así, la brasileña se quedó a cero en el segundo acto tras firmar siete en el primero.

Poco a poco, las tornas cambiaron y el Guardés adquirió rentas de cuatro goles que presagiaban un final tranquilo. Error. Una batalla así no podía acabar sin brega. El Granollers pasó a atacar con siete y a defender en doble mixta sobre Lima y Arcos para ponerse a dos tantos. Prades reaccionó e introdujo a María Sancha, que con su velocidad y clarividencia ayudó a sellar un triunfo coral, en el que la palentina y Daniela Moreno anotaron cinco tantos, la defensa funcionó y las dos porteras produjeron. Luchando. Sufriendo. Ganando.