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El Mecalia Atlético Guardés está entre los mejores cuatro equipos de la Copa de la Reina 2022. Eso nadie se lo va a quitar ya. Porque superó al Granollers en un partido trabajado, sufrido en algunos momentos y muy disfrutado en otros, para clasificarse para semifinales. Un recital de Paula Arcos -firmó nueve goles- fue la punta de lanza de una enorme labor colectiva sustentada en la defensa y el contraataque, las armas predilectas del equipo de Prades. Solo una desconexión al inicio del segundo acto, que llevó al cuadro catalán a neutralizar una desventaja de cinco goles (20-20) amenazó el triunfo. La posterior reacción -0-6 de parcial- y el anterior desempeño confirmaron la superioridad del conjunto de A Guarda, que el sábado luchará por meterse en la primera final copera de su historia. 

Fueron los nervios los protagonistas de los primeros compases. Los acoplados a los que nadie quiere en su fiesta, pero que siempre se acaban colando. Fruto de sus cadenas, los primeros compases transcurrieron con imprecisiones y pérdidas. A los cinco minutos, el marcador de Illumbe reflejaba un escaso 1-1 a modo de prueba.

Pero a medida que las jugadoras rompieron a sudar, el balonmano comenzó a fluir. Y el Guardés empezó a surgir. Su receta favorita de defensa y carrera se dejó notar. El equipo de José Ignacio Prades explotó sus principales virtudes y con un parcial de 0-3 tomó ventaja en el marcador. A partir de ahí, a gestionar. Porque el férreo 6:0 limitaba al máximo los ataques del Granollers y ayudaba a Carratú a producir en la portería.

Y delante, Arcos estaba a su mejor nivel. Y el mejor nivel de Paula Arcos es un nivel altísimo. La de Petrer defendió, fintó, penetró, asistió a la línea. Además, lo culminó con media docena de goles en la primera parte. El conjunto miñoto se fue a esos seis tantos de ventaja, pero en un último minuto algo errático pasó de poder ponerse a siete a terminar 12-17. Una renta, no obstante, más que sustanciosa.

Pero cuesta ganar los partidos. Mucho. Y a la vuelta del vestuario, Granollers apretó. Recuperó el 6:0 defensivo en vistas de que el 5:1 no le funcionó en el primer acto. Y a partir de ahí picó piedra. Picotazo a picotazo, iba recortando. Así hasta el 20-20. Un parcial de 8-3 que ponía en jaque al Guardés. La inercia invitaba a pensar en un cambio de guardia en la iniciativa del marcador. Pero cuando peor lo estaba pasando, el Guardés se levantó. Un parcial de 0-6 volvía a ponerle al frente.

Pero, como ya se escribió anteriormente, cuesta mucho ganar los partidos. Aunque se ganan. El conjunto catalán trató de reaccionar, pero esta vez la lección estaba bien aprendida: la defensa de las jugadoras de negro y amarillo no se lo permitió. Tampoco Carratú, con varias paradas de mérito. Delante, Arcos siguió desatando su ciclón para irse a los nueve goles y adjudicarse el premio de MVP del partido. El primer día, está superado. Ahora, a semifinales.