ALFREDO // Rogelio y su mujer Marta con sus dos hijos y sus cuatro nietos

Trascurría el año 1973 cuando Luciano e Isolina decidieron abrir una taberna en A Carrasca, Nigrán. Era el 11 de abril. Tras años de duro trabajo las 24 horas del día los siete días de la semana, esa pequeña taberna de pueblo que llamaron «A Queimada», se ha convertido en un complejo hotelero reconocido en media España que este pasado martes celebró sus bodas de oro.

Mis padres montaron la taberna A Queimada donde sólo se vendía vino de casa y eran especialistas en preparar el cordero, muy famoso en el vecindario. Poco a poco la cantina fue aumentando y se convirtió en un restaurante. El 31 agosto 1980 hicimos la primera boda de unos primos. Más tarde ampliamos el salón porque se hacía pequeño”, recuerda Rogelio Comesaña, propietario del complejo hotelero y quien cogió las riendas en 1982, “cuando regresé de la mili. Ese año compramos la primera televisión en color para ver el mundial de fútbol”.

Más tarde, a principios de los 90, decidieron poner un hostal con 12 habitaciones, que en los años siguientes aumentarían a 17.  “Éramos ya un hotel de una estrella. Luego ampliamos las habitaciones a 27 y el hotel ya pasó a ser de dos estrellas, que es el actual”, afirma Rogelio y dice que en la década del 2010 adquirieron el hotel Val Convention en Nigrán, de 27 habitaciones y de 3 estrellas superior. Entre los dos complejos suman 32 empleados.

Rogelio es la segunda generación de una familia dedicada íntegramente y en exclusiva a la hostelería. “Este año, coincidiendo con nuestro 50 aniversario, abdicaremos y daremos el relevo a nuestros hijos, Adrián y Lorena, la tercera generación. Será para fin de año. Él se ocupará del hotel restaurante A Queimada y ella del hotel restaurante Val Convention. Están muy preparados porque llevan toda la vida dedicándose a esto, y detrás ya viene sus hijos, la cuarta generación”, explica.

Por su establecimiento ha pasado mucha gente de los cinco continentes, sobre todo de España, siendo del País Vasco, Madrid y Asturias la mayoría de sus clientes. «Ahora ha cambiado mucho todo. Gracias al polígono Porto do Molle nos aumentó la clientela y solemos estar al 70%, cifra que se incrementó cuando hicieron el Nasas Nigrán, no dábamos hecho», señala Rogelio.

El pasado martes, 11 de abril, celebraron las bodas de oro con 250 invitados entre familiares, amigos, clientes y vecinos. Un día muy especial para ellos, ya que además del aniversario inauguraron dos bustos dedicados a los padres de Rogelio, Luciano Comesaña e Isolina Valverde, ya fallecidos.

ALFREDO // Rogelio Comesaña