ALFREDO

Con un tiempo inmejorable, A Valga, en el Concello de Oia, acogió este domingo el primer curro de la temporada. Un curro abarrotado de público que no quiso perderse el espectáculo etnográfico más antiguo de Galicia.

Más de 300 caballos y 62 potros de la Serra da Grova entraron en el recinto perimetrado por decenas de personas que con sus cámaras y móviles inmortalizaron la lucha cuerpo a cuerpo entre hombre y animal.

Algunos aprovecharon la jornada dominical para hacer una comida campestre en familia o comer churrasco, empanadas, pulpo o choripán en alguno de los puestos instalados para la ocasión.

A primera hora de la mañana se reunieron los ganaderos en los montes de Oia y O Rosal. Tras toda una jornada matinal de búsqueda de los equinos criados en libertad en las sierras de O Galiñeiro y A Groba, las «burras» o garranos comenzaron a entrar en el recinto sobre las cinco de la tarde.

Después, los ganaderos cogieron con lazos las “burras” que después desparasitaron, les cortaron las crines y las marcaron a fuego. A los potros, además de marcarlos, les implantaron un chip.

El próximo curro será en Torroña, el primer fin de semana de junio y después el de Mougás, el siguiente domingo, ambos en Oia.

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