Para el AECT una nueva prórroga del cierre de la frontera con Portugal, ahora que se está abriendo la economía y las restricciones en todos lados, es una auténtica tomadura de pelo y una ruina económica para el territorio del Río Miño”. Así de claro se manifestó ayer el vicedirector del Agrupamento Europeo de Cooperación Territorial Río Miño, Uxío Benítez, al conocer que los gobiernos de Madrid y Lisboa acordaron la ampliación otros 15 días más del cierre de la frontera con Portugal.

Benítez destacó que la valoración de la situación es “totalmente negativa”. “Estamos viendo que el mal ya está hecho. Pasan los días prórroga tras prórroga y lo único que hacen los estados, tanto los gobiernos de Madrid como el de Lisboa, es incrementar el daño que ya crearon. Es una ruina económica provocada por decisiones políticas”, subrayó el nacionalista.

El AECT intensificará en los próximos días las medidas para exigir que haya compensaciones económicas al territorio miñoto con partidas específicas en los fondos europeos que fueron creados para asistir a la problemática de la pandemia, los del ‘ Next  Generation’, y también en el próximo cuadro comunitario de fondos 2021-2027, ya que insisten en que hay estudios que demuestran que hubo un impacto doble creado en las fronteras: por una parte, el general por culpa de la COVID, y por otro, a mayores, por estar en territorio de frontera.

“Lo que se está haciendo es quitar la mitad de la clientela a toda empresa y negocio que vive en el territorio fronterizo. Al otro lado de la problemática de las personas trabajadoras para cruzar la frontera, a comercios y empresas los estados llevan desde enero quitándole el 50% de sus clientes”, insistió.

Asimismo, Benítez puso sobre la mesa la incoherencia y sinrazón de tener en estos momentos la frontera cerrada por motivos sanitarios cuando en los controles que se realizan lo único que se comprueba son la identificación y las autorizaciones administrativas (de tener motivos laborales o de fuerza mayor) cómo antes de habilitar en 1995 el espacio Schengen y no un control sanitario real exigiendo PCR negativa como sucede, por ejemplo, en la frontera con Francia.

El vicedirector del AECT subrayó que la ciudadanía y personas trabajadoras del territorio miñoto están “al límite”, tanto por cuestiones económicas como por cuestiones sociales y anímicas. A las pérdidas económicas, recordó, se añaden los rodeos kilométricos que es obligado hacer al sólo estar habilitado el paso de Tui 24 horas y, también, las dificultades de conciliación de las familias que implica perder tiempo en la carretera, y también el no poder llevar a los niños a las escuelas infantiles y colegios escolarizados al otro lado de la raya.