guardia civil
RUBENS // Imagen de archivo de una patrulla de la Guardia Civil.

El pasado martes, en la carretera PO-552 a la altura de Oia, la Guardia Civil detectó a un conductor circulando de forma negligente con evidente riesgo para sí mismo y los demás usuarios de la vía.

La conducción temeraria de este usuario, de 78 años de edad, se puso de manifiesto cuando los agentes observaron que circulaba varios metros en zig-zag ocupando, en ocasiones, el sentido contrario de la circulación, estando a punto de invadir la acera situada en el margen derecho del sentido de la marcha.

Al ser interceptado por una patrulla de seguridad ciudadana del Puesto de la Guardia Civil de A Guarda, se observó que esta persona llevaba una importante cantidad de piedras en el vehículo, muchas de ellas en el mismo lugar del conductor, situadas entre los pedales de manejo de los mandos del vehículo, dificultando gravemente la seguridad de la conducción.

Todas estas circunstancias, unido a los síntomas que presentaba el conductor, mostrando un estado de especial decaimiento con falta de atención general a las indicaciones de los agentes, dieron lugar a que se elevase una propuesta ante la Jefatura Provincial de Tráfico para ser sometido a un reconocimiento extraordinario de aptitudes psicofísicas, además de habérsele formulado la correspondiente denuncia por infracción al vigente Reglamento de Circulación.