ALFREDO

La marea tiene la «mala costumbre» de subir y bajar, una acción que lleva haciendo toda la vida. Pero la desesperación de algunos conductores por estacionar su coche en pleno verano, ha llevado a un ciudadano luso a aparcar su vehículo en la rampa del puerto de Panxón, Nigrán, y las consecuencias las paga, como siempre, el propio turismo, que quedó inundado de agua salada.

Los hechos ocurrieron poco después de las tres de la tarde de este sábado. Varios viandantes dieron aviso a la Policía Local de Nigrán de que un coche estacionado en la rampa del puerto de Panxón estaba siendo alcanzado por la marea. Era un Renault Clio azul con matrícula portuguesa que su dueño había dejado ahí mientras daba un paseo con la familia. Poco se iba a imaginar el hombre que la marea alcanzaría el turismo.

Los agentes dieron aviso a la grúa municipal para que retirara el coche, y así el agua salada no afectara al motor y a los sistemas eléctricos, pero en ese momento llegó el propietario que, desconsolado, retiró el vehículo. Desesperación para unos, atracción turística para otros, ya que la imagen del coche inundado era el objetivo de las cámaras de muchos turistas que disfrutaban de un sábado en Panxón.