Los alcalde del Val Miñor contratan un estudio sobre el impacto de la contaminación microbiológica en el estuario de A Foz do Miñor.

Los tres regidores, Carlos Gómez, Juan González y Paco Ferreira, tienen el empeño firme de recuperar la zona como prioridad y así se lo vienen demandando a la Xunta de Galicia. Ante las peticiones ignoradas, los mandatarios quieren dar un paso más, siendo la institución mancomunada quien asuma el gasto del estudio que pretende identificar y cuantificar el grado de contaminación de los ecosistemas marinos y fluviales, tanto de la Foz como del río Miñor, y aportar las posibles soluciones a este grave problema, que afecta al marisqueo en la zona, actualmente declarada como zona C.

Desde los municipios de la comarca se tiene el compromiso de respetar la biodiversidad del espacio y seguir apostando por el turismo y la economía azul. Por ello, estos trabajos de estudio serán promovidos y financiados por la Mancomunidad de Val Miñor, y se hará llegar tanto al Gobierno autonómico, como al Gobierno de España, como la Unión Europea, para que se sume a este compromiso y pongan solución a la problemática que vive la zona desde hace años.

El alcalde de Baiona, Carlos Gómez Prado, se había comprometido a trabajar sobre esta problemática a principios del mandato “ya que es una zona de especial interés para la generación de puestos de trabajo relacionados con el marisqueo. Llamaremos a todas las puertas que sean necesarias para poner fin a este grave problema”. 

“Se estima que en ese espacio se pueden generar más de sesenta puestos de trabajo y, al solucionar el problema que venimos padeciendo hace años, se podrá garantizar no sólo la sostenibilidad de 60 familias sino también la sostenibilidad de este espacio singular. Para comprender la degradación que está sufriendo el estuario de la desembocadura del Miñor es preciso resaltar que en el año 2000 se extrajeron 11.209 kilos entre almeja, berberecho y cadelucha, en 2001 se prohibió el consumo de moluscos en fresco tras ser declarada como zona C y en 2010 se prohibió permanentemente la actividad”,  destaca el regidor baionés.