Percebeiros de A Guarda se movilizan contra el furtivismo
ALFREDO // Los percebeiros en su punto de control

Cansados de que les roben su sustento. Así se encuentran los percebeiros de A Guarda tras años de furtivismo descontrolado en la costa guardesa. Día sí y día también, ven cómo estos ilegales esquilman las piedras de percebes que ellos cuidan todo el año para poder venderlos a un mayor precio en la época estival o en Navidades.

La Agrupación de percebeiros de a pie de la Cofradía de Pescadores Santa Tecla de A Guarda, manifiesta su repulsa a la venta ilegal de percebe que se realiza en el puerto de la villa marinera. “Son un grupo organizado e incontrolado los que se dedican diariamente al furtivismo. Algunos de ellos cobran una pensión de 425 euros. Los venden a los turistas en el paseo marítimo e incluso a algún establecimiento hotelero de la villa. Se ponen en el puerto aparcar los coches, les cobran un euro y luego los atosigan para venderles el percebe. Se lo venden entre 15 y 20 euros”, indican.

Denuncian que el percebe que venden los furtivos, la mayoría de la villa de A Guarda, no es apto para la salud. “No pasa ningún tipo de control sanitario. Esta gente no tiene el carnet de manipulador de alimentos. Cogen el percebe y los dejan al sol todo el día. Muchas veces los meten en la fuente de agua dulce que hay en el puerto para que hinchen”, aseveran. Al mismo tiempo, aseguran que el percebe que venden los furtivos es de muy mala calidad, “es el que llamamos “Picholudo”, estrecho y de mala calidad”.

“Dan una imagen muy mala de cara a los turista que nos visitan. Hemos hablado con el Concello, con los vigilantes de la Cofradía y hasta con la Xunta y todo el mundo nos apoya, pero todo queda en intenciones, nadie hace nada” afirman. “Pagamos religiosamente nuestro impuestos y estos furtivos no pagan absolutamente nada y nadie les prohíbe ir a faenar ni vender el percebe”. Hace un tiempo, afirman, los furtivos hicieron tarjetas de visita con un número de móvil que repartieron entre los turistas indicando que eran perceberios y así, poder venderle el percebe.

Por todo ello, el pasado viernes se reunieron en su punto de control vestidos con camisetas blancas en repulsa por la venta ilegal de percebe. También exigen a las autoridades que actúen ante una ilegalidad que día a día les repercute negativamente en su economía. Al mismo tiempo, piden que la gente no compre a los furtivos el percebe extraído ilegalmente del mar.

Los percebeiros piensan tomar otro tipo de medidas si esto no se soluciona. “Algo tenemos que hacer porque esto es insostenible. No pedimos que los detengan, pedimos que le quiten la mercancía y que los sancionen, sino seguiremos así toda la vida”, concluyen.