ALFREDO

A las doce del mediodía comenzaron a sonar en los puertos de Baiona y A Guarda, así como en los de toda Galicia, las bocinas de los barcos de la flota artesanal convocados por la Federación de Cofradías de Pescadores, para protestar de este modo contra el nuevo estatuto de control que estudia la Unión Europea.

Las más de 4.300 embarcaciones del sector, junto a mariscadoras y percebeiros, detuvieron su actividad para dejar claro que consideran absurdas las medidas propuestas por Bruselas.

Rechazan las normas sobre geolocalización, la instalación de cámaras en buques de más de doce metros de eslora, la obligatoriedad de remitir datos de las mariscadoras de a pie y de a flote de cuatro a los doce metros desde las embarcaciones.

La Federación de Cofradías de Pescadores teme las consecuencias de estas medidas en el sector artesanal gallego que tiene unas características propias y “lamenta el desconocimiento de este mundo en las instituciones europeas”.