ALFREDO // Padre y alumnos en el homenaje a José

“Cuando llegué a Baredo en el 2001 no sabía dónde estaba. Me encontré con un rebumbio impresionante debido a las condiciones en las que estaba la parroquia en aquel momento. El recibimiento fue algo extraño, porque por entonces no se aceptaba que un hombre diera clases en educación infantil”. Así relata José Márquez sus inicios como docente en la escuela infantil O Agro de Baredo. A pesar de que sus comienzos no han sido fáciles, este profesor jubilado ha dejado huella entre los cientos de alumnos que durante 21 años han pasado por su clase y que hoy, junto con el resto del pueblo, le han querido rendir un sincero y merecido homenaje por todos estos años dedicados a la enseñanza.

“Para mí es un bochorno porque soy muy tímido. Tengo timidez enfermiza, pero estoy encantado”, señala emocionado José Márquez. Tenía que jubilarse el pasado 10 de abril “pero pedí una prórroga para rematar el curso, intentar dejar la escuela abierta y matricular a los niños del próximo curso”, explica el homenajeado, quien comenzó a ejercer la enseñanza en el año 1985 como profesor de matemáticas y ciencias en 14 Concellos distintos durante 15 años antes de llegar a Baredo. «De todos los centros en los que estuve, el que más me gustó fue este, por eso me quedé 21 años«, reconoce.

Fue una fiesta sorpresa organizada por exalumnos, padres y vecinos de Baredo en el Centro Cultural, donde se proyectó un vídeo con fotos de alumnos que han pasado a lo largo de estos 21 años por su clase. “Es un reconociendo a una persona que se lo merece. Por toda una trayectoria dedicada a la enseñanza. Porque los niños están muy contentos con él, y los padres también. Porque los pequeños disfrutan mucho con él y lo quieren muchísimo, incluso lloran porque no quieren irse del cole. Es una tranquilidad saber que los niños están contentos, que están bien atendidos y felices. José tiene un don para los niños”, comenta Almudena Misa, madre de dos alumnos al que les dio clases.

Diego Pazó tiene 12 años y fue alumno de José cuando tenía tres y cuatro años. Dejó una huella en él que cuando se fue lo iba a visitar todos los martes. “Es un hombre que tiene mucha paciencia con los niños. Noté la diferencia porque tiene mucha más educación, tiene más tiempo para enseñar, lo eché mucho de menos cuando me fui, sobre todo cuando empecé primero y segundo de primaria. Para mí es el mejor profesor que he tenido y estoy contento de que se jubile porque se merece un descanso”, apunta el adolescente.

Ahora que ya está retirado, aún no sabe a que dedicará su tiempo. «Depende a quien le preguntes de mi familia dirá una cosa u otra. Mi mujer que haga cursillo, mis hijos me dicen «la que nos va a caer en casa», porque creen que estoy más tranquilo trabajando y yo, osea, el jubilado, no voy a hacer nada«, remata José Márquez.