ALFREDO // Mari Carmen y Leandro con Álix y Zeus

Alejandro Pérez, Álex, se fue demasiado pronto. Tenía tan sólo 20 años y era uno de los cetreros más precoces de la provincia. Nació mirando al cielo. Queriendo volar como los pájaros. Era tal su pasión por las aves que por su doce cumpleaños le pidió un ave rapaz a su padre. A los 16 entró en su vida un cernícalo y a los 18 Kira, un águila Harris a la que enseñó a volar y de la que nunca se separaba, “era como si fuera una hija para él”, recuerda con cariño su padre Leandro.

Álex cuidaba de seis aves rapaces y trasmitió su vocación a sus padres Leandro y Mari Carmen. “El 23 de octubre de 2018 se nos acabó el mundo. Nuestro cetrerillo se fue. Tenía un vínculo y una pasión muy especial con los animales. Fue muy duro. Tuvimos un bache muy grande y para superar su perdida, tenemos los pájaros que nos sirven como terapia y nos ayudan a salir adelante”, confiesa el matrimonio entre lágrimas.

Guardan con mucho cariño un reportaje que nuestra compañera Mónica Torres de la Voz de Galicia le hizo a Álex en agosto del 2018, un par de meses antes de su fallecimiento. “Confesó en esa entrevista que para él los pájaros eran como sus hijos, y nosotros los tratamos igual. Están fuera, muy bien cuidados y limpios. Las 24 horas estoy pendiente de ellos. Comen dos o tres veces al día. Tienen una dieta muy equilibrada a base pollos pequeños, codornices, palomas o roedores, además, vuelan a diario para fortalecer las alas”, afirma Leandro.

Kira sintió mucho la perdida de Álex, “su compañero y amigo”. “Cuando falleció lo echó mucho de menos, hasta tal punto que se enfadaba conmigo, como si yo tuviese la culpa de su falta. Me chillaba”, comenta la madre. Desde la semana siguiente a su fallecimiento, Mari Carmen lleva casi a diario a Kira al cementerio y se posa sobre el último lugar de descanso del joven, como si el vínculo entre los dos hubiera traspasado este mundo.

Álix es el nuevo miembro de la familia. Es una hembra de búho real 75 % siberiano de más de dos metros de envergadura y tres kilos de peso que cumplió ahora un año y en breve empezará con los vuelos para que trabaje las alas. «Un día fuimos a coger otro pájaro a Vilaboa. Allí estaban las crías, y Álix era una de ellas. Se acercó a mi mujer y ya nos la quedamos. Es como si nuestro hijo nos hablase a través de ella», afirma Leandro muy emocionado.

Álix, se llama así en memoria de su hijo, recorrió los informativos de todas las televisiones de España porque sale a pasear por las calles y cafeterías de Tui a tomar un café con Leandro y Mari Carmen. «Un día la sacamos a pasear y nos dimos cuenta que le gustaba. Si un día no la sacamos se enfada y me echa la bronca. La llevamos por la calle porque los niños nunca han visto un búho, para ellos es una novedad. Te piden hacer fotos, cogerla, es muy bonito«, explica Mari Carmen, quien asegura que ellos no se lucran con todo esto. «Yo la considero mi mascota. Nos hace mucha compañía. Para nosotros es como una terapia que nos ayuda a seguir adelante«, afirma.

El matrimonio ha tramitado la autorización e inscripción como núcleo zoológico porque van a poner en marcha un centro de aves rapaces que se va a llamar «El rincón de Álex».