ALFREDO // Lupe, la madre de Nacho, con una pancarta en la que se pueden ver fotos de las heridas de su hijo

Nacho es un joven de Nigrán que el 16 de agosto del año pasado recibió una brutal paliza de un grupo de jóvenes en la Rúa dos Pazos que lo dejó herido de gravedad. Su historia pasó desapercibida como la de otros muchos casos de violencia que ocurren en nuestro país, pero no pasó inadvertida para su familia, que lleva más de un año sufriendo las secuelas de una agresión que casi “mata a mi hijo”.

Lupe Comesaña es la madre de Nacho. Lucha todos los días para que su hijo se cure de las heridas, no sólo físicas, sino también emocionales, que este joven de 25 años lleva padeciendo desde hace un año. “Fue un grupo de jóvenes el que le dio una brutal paliza que le destrozó el lado derecho de la cara. Poco a poco se está recuperando de las lesiones, de la operación a la que fue sometido y poco a poco empieza a recuperar la visión del ojo, pero no de la ira y el ensañamiento que acompañaban cada una de las patadas que le dieron esa madrugada. Pensaron que lo habían matado y lo dejaron tirado en medio de la maleza para que muriera. A mi hijo no lo mataron, pero lo enterraron en vida”, declara la madre entre lagrimas al recordar la imagen de su hijo con el rostro destrozado el día que ingresó en el hospital.

Nacho no sale de casa porque tiene fobia, sólo sale a lo imprescindible. Su vida dio un giro de 180º que tanto él como su familia tratan de enderezar. “Sufrimos por él y con él. Sólo nosotros sabemos por lo que está pasando, sólo nosotros, su familia, vivimos con él cada segundo de sufrimiento desde hace un año. Me siento impotente de no poder hacer más, de sacarle de ese agujero sin fondo en el que le metieron y en el que pelea consigo mismo por salir de él”, indica Lupe Cameseña.

El caso de Samuel en A Coruña despertó en Nacho las ganas de vivir, de liberarse. “Cuando se enteró digo, no puedo más. Samuel no lo pudo contar, pero yo sí. Yo estoy vivo. Y raíz de eso subió una foto suya de las heridas a Instagram con el lema “yo también quiero justicia, pero va lento”, y la gente le empezó a hablar y apoyar, lo que le dio ánimos, porque hasta ahora, nunca se difundió lo que le había ocurrido”, comenta la madre del joven.

Ahora Lupe pide justicia para Nacho. Ve como su hijo está encerrado en casa recuperándose de las lesiones, “mientras sus agresores viven riéndose de lo que han hecho y con la cabeza bien alta, porque de momento, no hay una justicia que se la baje”. Por eso, la familia ha convocado una concentración para el próximo lunes 16 de agosto, a las 21:00 horas, en la Praza do Concello de Nigrán, “para pedir justicia para Nacho, para que no se olviden, para que aceleren el juicio, para que los autores de la agresión a mi hijo paguen por lo que hicieron. Mi hijo está encarcelado y ellos están viviendo la vida”, finaliza la madre, esperanzada de que la justicia haga su trabajo.