Usuarios del centro de la tercera edad de A Ramallosa piden que se respeten sus derechos
ALFREDO // Algunos de los usuarios afectados esta tarde en el centro de la tercera edad de A Ramallosa.

El centro de la tercera edad de A Ramallosa, en Nigrán, reabrió sus puertas en abril del año 2014 tras su acondicionamiento y después de estar algo más de un año cerrado. Ahora, muchos de sus usuarios se sienten molestos y aseguran que notan como si estuvieran “estorbando”, en un lugar, que está abierto a todos los públicos, pero sin olvidar que principalmente para las personas de la tercera edad.

La concesión de la cafetería, que cuenta con un contrato con una duración de ocho años y que fue adjudicada por un canon anual de 3.000 euros, debe ofertar actividades para mayores. “Aquí no tienen cartas para nosotros, ni tan siquiera un parchís. Tenemos que traer todo de nuestras casas”, comentó a Telemariñas Manuela Alonso, de 81 años de edad y vecina de Nigrán.

RUBENS // El pequeño parque infantil en el centro de la tercera edad de A Ramallosa.

La semana pasada, unas madres jóvenes que entraron a tomar un café con sus hijos menores en el centro de la tercera edad de A Ramallosa, humillaron y despreciaron a varios de los usuarios. Al parecer los niños estaban jugando en un pequeño parque infantil dentro del centro y haciendo demasiado ruido. Una de las personas mayores le dijo a los niños que no hicieran tanto alboroto. Fue ahí cuando comenzó la trifulca y tuvo lugar la falta de respeto hacia las personas de la tercera edad.

“Las madres nos dijeron que nos fuéramos para casa a dormir, que éramos viejos, que venían aquí a tomar un café y que sus hijos tienen más derecho a estar en la cafetería. Nos faltaron al respeto, nos llamaron de todo menos guapos. Nos insultaron cuando jugábamos tranquilamente a las cartas. No dormí en toda la semana”, comentó Manuela Alonso. “Por si fuera poco, el personal de la propia cafetería no tomó medidas al respecto y nos han dicho que no nos quieren aquí, porque con nosotros parece ser que no ganan lo suficiente al ocupar las mesas y las sillas. Nos acusan de robar los azucarillos o de ser desordenados”, añadió.

La empresa adjudicataria pretende que los usuarios utilicen la parte de arriba de las instalaciones. “Existe un ascensor pero no funciona, está de adorno. Además arriba no tenemos baños. El responsable de la cafetería nos dijo; ‘Estáis aquí porque yo quiero, vuestro sitio es arriba’. El alcalde de Nigrán, Juan González, nos dijo que no nos moviéramos de aquí. Tampoco hacen los descuentos como debían, se lo aplican a quien le da la gana. Según el alcalde tienen que hacernos descuentos a todas las personas mayores, pero la realidad es otra. Estamos en nuestro derecho”, concluyó.

BANDALLO // Imagen del centro de la tercera edad de A Ramallosa, en Nigrán.