ALFREDO // Erea Barbosa señala las moscas pegadas en las cintas

Más de tres años llevan los vecinos de Carregal en Tomiño padeciendo una plaga de moscas que les hace imposible el día a día. “Están por todas partes, en la cocina, en el salón, en las habitaciones, en el garaje… Ponemos cintas atrapa moscas y enseguida se llenan. También colocamos mosquiteras en las puertas y ventanas, pero entran igual. Echamos insecticida tres o cuatro veces al día y salimos para no respirarlo, pero al rato ya está otra vez todo lleno de moscas”, explica Jonathan Juanes, uno de los vecinos afectados.

Entienden que están en el rural y que hay moscas, “pero nunca hemos visto nada así. Estamos desesperados, llevamos años con esto y nadie hace nada, nadie nos da soluciones. Hay moscas todo el año, pero a partir de marzo es horrible, aumentan a miles. Nuestros hábitos dependen de las moscas”, señala el afectado por estos insectos.

Se pusieron en contacto con el Concello de Tomiño y les indicaron que tomasen muestras de las moscas para enviarlas a la Universidad de Vigo para analizarlas y poder combatirlas. “Por el momento no nos dan soluciones y ni de dónde vienen. Los vecinos dicen que probablemente se culpa del abono, pero no sabemos”, comenta este vecino de Tomiño que ve como a él y a su pareja esta plaga les afecta a su vida diaria, además de los gastos en productos para combatirlas.

Piden soluciones urgentes a un problema que afecta a todo el lugar. «No se puede vivir así. No podemos dejar nada fuera de la nevera ni de la alacena porque se llena de moscas. Salimos de casa y estamos frotando la cabeza para separarlas. Esto nos afecta psicológicamente. Parece que son ellas las que viven aquí y nosotros somos los intrusos», explica.

A su vecina Erea Barbosa le pasa lo mismo. Vive a penas a unos metros de Jonathan, en casa de sus padres, donde se mudó el año pasado, y no recuerda nada igual. «Esto comenzó en el 2020 pero no había tantas moscas como este año. Avisamos al Concello y nos dijeron que recogiéramos muestras, pero de momento seguimos igual», indica.

Erea está muy preocupada porque tiene un niño de tan solo un año que empieza a gatear. «El pasado viernes el crío cumplió un añito y le hicimos el cumpleaños. Pusimos unos pinchos de tortilla, patatillas etc y empezaron a venir las moscas. En pocos minutos el techo estaba negro y las paredes también. Tuvimos que salir de casa e ir para la finca. Es imposible vivir así. Parece que vivimos nosotros con las moscas, no viven ellas con nosotros», relata.

ALFREDO // Jonathan Juanes muestra las cintas llenas de moscas en su garaje