A oscuras. Así han pasado parte del verano comerciantes, hosteleros y vecinos de Oia. Al elevado coste de la luz, ahora hay que sumarle las pérdidas ocasionadas por los apagones reiterados de más de seis horas que han sufrido en los meses de julio, agosto y septiembre.
Explican que detrás de estos cortes de luz que sufren desde hace tiempo, puede estar “una infraestructura obsoleta o la falta de mantenimiento. Las averías, localizadas a kilómetros, afectan a varias parroquias del municipio y paralizan la actividad durante jornadas enteras, lo que está produciendo enormes pérdidas a nuestros negocios”.
“He perdido miles de euros este verano al verme obligado a anular decenas de reservas. Cenar a la luz de las velas o limitar la carta a platos de brasa o fogón, son soluciones momentáneas que no estamos dispuestos a prolongar en el tiempo”, asegura Eugenio Portela, propietario de uno de los negocios afectados de Oia.
Los pequeños comercios comparten el malestar y aseguran estar desesperados por la falta de respuestas y soluciones. Más complicado lo tienen los negocios con alimentos y productos perecederos que necesitan refrigeración, como supermercados o farmacias, “nos vemos obligados a tirar a la basura la mercancía, con el coste que ello supone”, explican.
Los comerciantes y hosteleros de Oia están desesperados por esta dificultad, que se suma a las muchas que han padecido en los últimos años. Aseguran que las reclamaciones y peticiones de respuesta a la compañía suministradora, no han tenido resultado por ahora.

