Seguramente muchos no recordarán la serie Fama que en los años 80 reunía a millones de personas delante del televisor. En ella se narraban los esfuerzos, éxitos y frustraciones de alumnos y profesores de una escuela de arte. Cada episodio comenzaba con unas palabras de Lydia, la profesora de baile, que resumía la filosofía de la academia, “tenéis muchos sueños, buscáis la fama. Pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor”.
Y con sudor y con mucho esfuerzo es cómo la nigranesa Rita Álvarez, junto con su compañera, Sara Fernández Gato, consiguió proclamarse el pasado fin de semana en Blackpool, Inglaterra, Campeona del Mundo de Baile Urbano en la categoría de Hip-Hop Novice sub-18 por parejas, además de lograr también la tercera posición en individual en el mismo campeonato, donde había representados más de 40 países y más de 8.000 bailarines.
«Nos pusimos a llorar. No nos lo esperábamos para nada. Todo el trabajo y esfuerzo hecho hasta ahora tuvo su recompensa. Mi compañera Sara es más positiva que yo. Ella tenía muchas esperanzas, y cuando ganamos me dijo, ¡ves, te lo dije!», indica Rita muy emocionada al recordar ese momento que no olvidará en su vida.
Asegura que nunca estuvieron tan nerviosas. «Había un montón de gente y se nos hacía raro ver tanto participante porque eran bailarines y nos daba mucho miedo parecer inferiores a los demás, pero al final, ganamos», señala la Campeona del Mundo de 16 años en su casa de Vilariño.
Pero como ocurre siempre en estos deportes minoritarios, para ir al Campeonato del Mundo se tuvieron que pagar ellas los gastos. «Nosotros pudimos pagarle el viaje, pero muchas de las chicas que van al mundial, tienen que vender rosquillas, rifas y hasta ponen puestos en las fiestas. La gente se busca la vida como puede para poder viajar, porque no hay ningún tipo de ayudas, lo ponemos todo del bolsillo, trajes, ensayos, etc. La Federación Galega de Hip-Hop, que tiene poco recorrido, paga algunas inscripciones», comenta Nazareth Araujo, la madre de Rita, y añade que, «estas chicas tienen vocación y pasión. Su valor es que han conseguido estos trofeos con unos bailes y unas coreografías que han hecho ellas, claro que sin los entrenadores no lo podrían conseguir».
Rita comenzó con 6 años en baile pero lo dejó. Luego se inició en patinaje, «pero como no me gustaba, con 14 años volví al baile en Dance Academy de Vigo y me quedé porque había buen rollo y buena sintonía», afirma.
Ensaya en la academia los martes, jueves y viernes y al finalizar, continúa en casa practicando el solo o con Sara el dúo. «En septiembre empieza la temporada y comenzamos ensayando la coreografía de grupo y la de dúo, pero el dúo la hacemos nosotras, mientras que la coreografía la hacen los entrenadores», apunta.
Rita quiere agradecer a su familia y a los profesores, Nerea y Daniel Suárez, «que siempre se están preocupando por nosotras. Se quedan muchas veces ayudando con algún baile que se nos atasca y nos dieron gratis las camisetas para representar a España en el mundial», finaliza la joven, a quien le encantaría recorrer el mundo como profesora de baile de Hip-Hop.
