ALFREDO // Maximino y Ángeles en su casa de Mougás

Las moscas invaden de nuevo Mougás. Si el pasado mes de octubre una familia de esta parroquia de Oia sufría una plaga y las combatían con un soplete, ahora es un matrimonio de septuagenarios que apenas viven a unos 300 metros los que reciben la visita inesperada de estos insectos voladores que les hacen la vida imposible y que luchan contra ellas con una aspiradora.

«Todo empezó el pasado martes tras el paso por la puerta de casa de La Vuelta Ciclista. Esa misma tarde comenzó una invasión de moscas y no sabemos como luchar contra ellas. Colocamos cintas de pegamento de colgar en el techo que es el método más eficaz, pero a los cinco minutos ya están llenas», asegura Ángeles Prado.

Ella y su marido Maximino Cerqueira están desesperados. Su vida ha cambiado de la noche a la mañana. Su lucha diaria contra esta plaga es a base de cintas, palas matamoscas, soplador y aspiradora. No se pueden exponer a los insecticidas porque «mi marido está enfermo del corazón y hace 15 días que lo operaron y yo tengo problemas respiratorios. Ambos sufrimos estrés con todo esto y no podemos seguir con esta situación», explica angustiada Ángeles.

Piden ayuda urgentemente por su enfermedad. «Necesitamos que algún organismo, bien sea la Xunta u otra Administración, nos indique que podemos hacer para librarnos de esta plaga que afecta ya a varias casas de Mougás. Ya estuvo aquí el concejal del Concello de Oia y nos aseguró que iban a hablar con el que lleva el control de plagas a ver si tienen alguna solución», señala Ángeles de 71 años.

Tanto ella como su marido se sientan todos los veranos en el porche a refrescarse, pero ahora no pueden. Tienen todo cerrado y entran en casa «de lado, porque si abrimos la puerta de par en par, entra un enjambre dentro. Tras la operación me dijeron que no me estresara, pero con todo esto es imposible. Ya ni duermo», afirma Maximino, de 75 años, quien asegura que al usar la aspiradora le duelen los brazos, «pero me da rabia ver esto así», concluye.