La joyería Gema de Baiona ha lanzado la primera medalla de la Virgen de la Roca, una pieza exclusiva en oro amarillo y blanco de 2,5 centímetros y una circonita en el centro. La joya, que ha sido creada con tecnología láser y producida en Córdoba, está diseñada para satisfacer la demanda de quienes buscan llevarse un recuerdo especial de la villa.
Baiona es conocida por su historia, gastronómica y sus playas, y ahora suma un nuevo símbolo a su patrimonio: la primera medalla dedicada a la Virgen de la Roca. Detrás de esta iniciativa se encuentra Gerardo Collazo, quien ha diseñado esta pieza exclusiva tras escuchar durante años una pregunta recurrente entre sus clientes: «¿Hay alguna joya que represente a Baiona para llevar de recuerdo?».
La respuesta de Collazo ha sido crear esta pieza única que rinde homenaje a uno de los emblemas más queridos de la villa. Cada detalle ha sido cuidadosamente pensado, desde su diseño hasta su producción, y, al mismo tiempo, combina elegancia y significado religioso. «El manto es de oro amarillo mate y el cuerpo de oro amarillo brillo, mientras que la cara y la barca están elaborados en oro blanco y la corona tiene una circonita en el centro», explica el joyero
Desde su lanzamiento hace unos días, la medalla ha generado gran interés, no sólo entre los vecinos de Baiona, sino también entre los visitantes que buscan un recuerdo diferente y con significado. «Estamos muy contentos con la acogida que ha tenido la joya y ya se han vendido las primeras unidades», afirma Collazo.
La Virgen de la Roca, inaugurada en 1930, es una de las figuras más icónicas de Baiona. Ubicada en un mirador que ofrece vistas espectaculares del Océano Atlántico, esta monumental escultura es un punto de referencia tanto para los vecinos como para los turistas. La medalla busca capturar esa esencia y permitir que quienes visiten la villa puedan llevarse consigo una parte de su historia.
Esta iniciativa también refuerza la conexión entre la joyería y la comunidad. Collazo no solo ve esta medalla como una pieza de joyería, sino como un símbolo de identidad. “Espero que cada persona que la lleve sienta que lleva un pedacito de nuestra tierra consigo”, concluye.

