Susto el que se llevaron los conductores que a primera hora de la tarde de este domingo circulaban por la carretera PO-340 en A Ramallosa y se encontraron con una vaca, con su correspondiente cencerro, en medio de la vía.
Fariña, así se llama el animal, había decidido emprender una pequeña aventura tras escapar de la Isla de Tali. Sin pensárselos dos veces, cruzó el río Miñor, pastó en los campos próximos a la carretera y se fue a dar un paseo para asombro de viandantes, conductores y vecinos.
Un rescate que fue de película, porque hubo que cortar la carretera en ambos sentidos y la Policía Local se desplazó al lugar. «Normalmente tienen la Isla cerrada con vallas, pero la vaca tiene manías, levantó la reja, se escapó para el río, lo cruzó y se puso a pastar», relata Mariluz Gestido, abuela de Tali. El animal se asustó al oír el ruido del tráfico «y se montó un cacao. La vaca se fue hasta Forjas, como a unos 500 metros, por el medio de la carretera y fuimos detrás con el coche para traerla de vuelta», explica.
Con ayuda de varios conductores, viandantes y un chico que trató de calmarla, se organizó un pequeño operativo de rescate. Finalmente, fue Natalia Conde, madre de Tali, quien encontró la solución más efectiva. «Mi hija con una bolsa de pan consiguió llevarla de nuevo a la Isla y ya está a salvo», apuntó la abuela.
Fariña no es sólo una vaca cualquiera; fue rescatada de una granja en Lugo donde iba a ser sacrificada. Los hijos de la dueña hablaron con Tali para indultarla y la llevaron para la Isla. «Es súper dócil, pero estaba muy asustada. Fue un rescate muy complicado, hasta parecía que estábamos en Texas», comentó Natalia, recordando la peculiar experiencia.
Afortunadamente Fariña ha regresado a su hogar, donde podrá seguir disfrutando junto con el resto de animales de la tranquilidad de la Isla de Tali.

