Decenas de estudiantes y docentes del CIFP Manuel Antonio de Vigo se concentraron este martes a mediodía a las puertas del centro educativo para reclamar mayor seguridad y mejores condiciones durante las obras de impermeabilización de las cubiertas y de instalación de un nuevo ascensor, así como la adecuación de los aseos adaptados.
Las actuaciones, que ejecuta la Consellería de Educación con un presupuesto de 1,6 millones de euros, están provocando, según denuncian los manifestantes, retrasos, molestias y riesgos para la salud y la seguridad de la comunidad educativa. “Llevamos tres semanas de retraso en las clases por culpa de las obras. Hay polvo, ruido y aulas en mal estado. Varios compañeros sufren asma y dolores de cabeza. El profesorado también está cansado y la dirección no da soluciones”, explicó Laura do Pazo, alumna del centro vigués, que cuenta con unos 140 profesores y más de 1.700 estudiantes procedentes de Vigo, Val Miñor, O Baixo Miño y del área viguesa.
Las obras comenzaron hace pocas semanas, sin haberse completado antes del inicio del curso, el pasado 8 de septiembre, lo que ha provocado una convivencia complicada entre los trabajos y las clases. “No entendemos cómo no las hicieron en verano, cuando no hay nadie”, añadió Laura.
El alumnado y el profesorado alertan de caídas de escombros y el colapso de una claraboya, además de la presencia constante de polvo en suspensión, que afecta a la calidad del aire en las aulas y a la salud de quienes pasan varias horas al día en el edificio. “No es normal hacer un examen con obreros y martillazos al lado”, señaló la estudiante, quien subrayó que “a veces ni se escucha al profesor ni a los compañeros”.
Los concentrados aseguran no estar en contra de las obras, pero exigen que se adopten medidas urgentes para garantizar la seguridad y la calidad de las clases. “Queremos unas instalaciones dignas, pero no a costa de nuestra salud. Necesitamos una solución para tener clases de calidad”, concluyó Laura.
La protesta finalizó de forma pacífica, con una fuerte presencia de alumnado y profesorado, que no descartan nuevas movilizaciones si la Consellería no atiende sus demandas.

