Este fin de semana será especialmente emotivo para la música bandística en Galicia. Gabriel Rodríguez Rodríguez, histórico director de la Banda de Música Unión Musical de Mougás durante 35 años y de la Banda de Música de Baiona durante tres décadas, dice adiós a la dirección en dos conciertos que marcan el cierre de una etapa irrepetible, el viernes en Baiona y este sábado en Mougás (Oia). Aunque deja las batutas, no se retira de la música, ya que continuará al frente de la Escuela Municipal de Música de Baiona.
Natural de Mougás, Oia, Gabriel Rodríguez nació en el seno de una familia humilde, hijo de Antonio Rodríguez e Isabel Rodríguez. Su vinculación con la música comenzó muy pronto, “con siete años”, recuerda, cuando entró en la banda de Mougás como percusionista. Aquel primer contacto marcaría para siempre su vida. “No sé por qué, pero algo me indicó que yo tenía que dedicarme a la música. Es como un destino”, confiesa.
Su primer gran referente fue Alsirio Fernández Rodríguez, director durante cuarenta años de la Banda de Música Unión Musical de Mougás. “Tuve muchos profesores, pero el primero siempre fue Alsirio”, señala. Tras el fallecimiento de este, Gabriel asumió la dirección de la banda, iniciando un camino que se prolongaría durante 35 años al frente de la formación, una de las más antiguas de Galicia, fundada en 1880.
Paralelamente a su formación en conservatorios y estudios superiores, percusión, trompeta, composición, dirección y contrapunto, Gabriel vivió una intensa etapa en bandas militares, primero como voluntario en la banda del Regimiento Murcia 42 en Vigo, después en A Coruña y más tarde en A Golada. “Seguía estudiando siempre, hasta conseguir mis titulaciones”, explica, aunque nunca perdió de vista su objetivo, regresar a casa. “Siempre decía para mí, Mougás”.
Ese regreso se consolidó en los años noventa, cuando, tras gestiones conjuntas del entonces alcalde de Oia, Álvaro Miniño, y del alcalde de Baiona, Manolo Vilar, Gabriel pasó a dirigir también la banda de Baiona y se impulsó la creación de la Escuela Municipal de Música, inaugurada el 8 de marzo de 1996. Desde entonces, su figura ha sido clave en el desarrollo musical del municipio. «Quiero agradecer también a los demás alcaldes de Baiona que siempre me apoyaron, a Benigno Rodríguez Quintas (Chicho), a Jesús Vázquez Almuíña, a Emilia Iglesias, a Carlos de la Peña, a Ángel Rodal, a Carlos Gómez y Jesús Vázquez Almuña de nuevo», confiesa.
Compositor prolífico, es autor del himno de la Arribada, del himno a Baiona y del himno de los Pueblos Colombinos, además de numerosas obras dedicadas a Mougás, a su madre y a la tradición musical gallega. “La composición empieza en el corazón, pasa por la mente y acaba en el piano”, explica, instrumento que considera esencial para dar forma a las ideas musicales.
A lo largo de estas décadas, Gabriel Rodríguez ha dirigido cientos de conciertos dentro y fuera de Galicia, con actuaciones en Portugal, Francia, Palos de la Frontera, Santa Fe de Granada o Palencia. “Nunca comparo las dos bandas”, afirma. “La de Baiona fue mi hija y la de Mougás, mi madre”. En la banda de Mougás llegó incluso a dirigir a tres generaciones de una misma familia, abuelo, hijo y nieto.
Sobre estos últimos conciertos, reconoce que son “la despedida de un ciclo”. “Cuesta, porque dejar lo que amas no es fácil, pero hay que hacerlo”, reflexiona. Este sábado, en Mougás, la última pieza que dirigirá será Santa Uxía, de Alsirio Fernández, seguida de la tradicional Marcha Radetzky de Strauss, como símbolo de cierre y continuidad.
Gabriel Rodríguez se marcha con la tranquilidad de haber cumplido su misión. “Si logré entrar en el corazón de una sola persona, ya estoy más que satisfecho”, asegura. Y concluye con un mensaje de gratitud, a su familia, a sus maestros, a los músicos y al público. “La música seguirá conmigo hasta la eternidad”, afirma. Porque, aunque deje la batuta, su legado seguirá sonando en Mougás, en Baiona y en cada músico que formó a lo largo de toda una vida.
