El Concello do Rosal recibió este jueves a una delegación de referentes del comercio justo procedentes de El Salvador en el marco de una actividad impulsada por el Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade y por Solidariedade Internacional de Galicia.
La iniciativa permitió acercar al ámbito local la realidad de las comunidades productoras de café en Centroamérica y reflexionar sobre el papel de las administraciones y de las personas consumidoras en la construcción de un modelo económico más equitativo.
La delegación fue recibida por la alcaldesa, Ánxela Fernández Callís, junto a autoridades y personal técnico municipal. Durante el encuentro, la regidora subrayó la necesidad de conectar las decisiones locales con su impacto global. “Para nós é fundamental escoitar de primeira man ás persoas que están detrás destes proxectos, porque nos axuda a comprender que as decisións que tomamos tamén desde un concello pequeno poden ter impacto a miles de quilómetros”, afirmó.
Fernández Callís destacó además que “o comercio xusto é unha ferramenta poderosa para construír relacións económicas máis equilibradas e humanas, e desde as administracións locais debemos asumir tamén esa responsabilidade”, mostrando la disposición del Concello a “abrir esa ventá a unha sociedade máis xusta tamén en canto ás relacións comerciais”.
En la jornada participaron Claudia Jiménez, representante de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo, y Nery Sánchez, presidente de la Cooperativa San Carlos Dos. Ambos pusieron el foco en cómo el comercio justo transforma los territorios productores y en la importancia del consumo responsable y de la compra pública ética como herramientas de cambio.
“Quien consume tiene el poder”, afirmó Jiménez, quien animó a optar por productos con sello Fairtrade porque “garantiza no solo una sostenibilidad ambiental y económica, sino también social: garantiza la sostenibilidad de la vida”. Explicó que este modelo permite a las cooperativas cobrar un precio mínimo al margen de los vaivenes de los mercados globales y reinvertir las primas en proyectos comunitarios de educación, salud o vivienda.
Por su parte, Nery Sánchez quiso “mostrar el esfuerzo que hay detrás de una taza de café o de una tableta de chocolate de comercio justo”, detallando el proceso productivo aprendido de su familia y destacando que este sistema “genera un beneficio no solo en el territorio, sino también para quien consume, puesto que la calidad está garantizada”.
Un movimiento con principios claros
El comercio justo se define como un movimiento social y una alternativa comercial que combate la pobreza y la exclusión a través de principios como la transparencia, el precio justo y la igualdad salarial. También promueve la no discriminación, rechaza el trabajo infantil y defiende condiciones laborales dignas y el respeto por el medio ambiente.
La Naciones Unidas recoge en la Agenda 2030, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la necesidad de “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles” (ODS 12), haciendo un llamamiento específico a promover prácticas de adquisición pública sostenibles.
El papel del Fondo Galego
El Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade, integrado por 120 concellos y las cuatro diputaciones gallegas, canaliza los esfuerzos municipales en materia de cooperación al desarrollo, garantizando una gestión profesional y transparente. Reconocido como agencia municipal de la cooperación gallega, está a punto de cumplir 29 años de trayectoria, con cerca de 200 proyectos apoyados en más de treinta países y numerosas acciones de sensibilización sobre los desequilibrios Norte-Sur y la Agenda 2030.

