Por ella han pasado miles de personas a lo largo de los años. Ha visto como se despedían familias, amigos y parejas rumbo a un destino determinado muchas veces incierto y sin regreso. Ahora esa parada de autobús, tras años sin actividad, cobra vida de nuevo gracias a dos emprendedores que han visto una oportunidad para hacer realidad su sueño.
La plaza de Avelino Vicente, en A Guarda, cuenta desde hace unos meses con un nuevo establecimiento que no pasa desapercibido. Donde antes se encontraba la antigua parada de autobuses, hoy se levanta D&G Itanic, un café bar de tapas impulsado por dos jóvenes, el nicaragüense Denis Moreno y el italiano Giuseppe Ragusa.
El nombre del local refleja precisamente esa unión de culturas. “D&G son las iniciales de Denis y Giuseppe, e Itanic representa Italia y Nicaragua”, explica Denis Moreno detrás de la barra y copropietario del negocio.
La idea de abrir este establecimiento surgió cuando ambos descubrieron el potencial del espacio. La antigua parada de autobuses llevaba tiempo sin uso y vieron en ella una oportunidad para crear un proyecto diferente en el centro de la villa. “Somos una pareja que decidimos venir a buscar un sueño. Encontramos este sitio, que antiguamente era la parada de autobuses, y pensamos en darle más vida a la plaza con un bar de tapas inspirado en Italia”, señala Moreno.
El local abrió sus puertas el 24 de diciembre, una fecha poco habitual para iniciar un negocio, pero que ellos recuerdan con ilusión. “Abrimos el día de Nochebuena para trabajar. Desde entonces estamos abiertos todos los días, de lunes a lunes, para que quien quiera tomar un café o comer algo pueda hacerlo, tanto en el local como en la terraza”, comenta.
El horario habitual del establecimiento comienza a las 8 de la mañana y se prolonga hasta la noche, en función de la afluencia de público. “Normalmente cerramos sobre las once o las doce, aunque los fines de semana se alarga un poco más”, añade.
Cocina italiana y un concepto diferente
La propuesta gastronómica de D&G Itanic gira principalmente en torno a la cocina italiana. Giuseppe Ragusa, natural de Bolonia, es el chef del establecimiento y cuenta con una larga trayectoria en hostelería.
“Soy italiano y llevo trabajando en hostelería desde los 14 años. Antes tuve un bar restaurante en Baleares y una heladería en Valencia. Después del COVID volvimos a Italia y finalmente decidimos montar este local en A Guarda”, explica Ragusa.
La carta está centrada especialmente en pastas frescas y platos ligeros, buscando ofrecer algo diferente a la oferta habitual de la zona. “Hacemos pasta italiana casera: lasaña, ravioli, tortellini, ñoquis con pesto, espagueti a la carbonara o a la boloñesa”, detalla el chef.
Uno de los platos que más éxito está teniendo desde la apertura es precisamente la lasaña boloñesa, una de las especialidades de la casa. Además, el local también ofrece carpaccios y diferentes platos fríos.
La filosofía del negocio apuesta por una cocina sencilla y saludable. “Queremos algo diferente, comida más ligera, sin fritos y con productos más sanos”, explica Denis Moreno.
Pinchos con cada bebida
Además de la pasta, el establecimiento ofrece una propuesta de pinchos que acompañan a las bebidas, una idea que los propietarios quisieron incorporar desde el principio. “Queríamos que la gente pudiera tomar una cerveza o una copa de vino con un pequeño pincho incluido. Son pinchos caseros que pueden llevar salsa de aguacate, de atún, salmón o tomate cherry”, señala Ragusa.
Un proyecto con vocación familiar
Para Denis Moreno, que lleva más de 20 años viviendo en España, este negocio supone también una forma de integrarse en el municipio. Aunque su profesión principal ha sido la peluquería, decidió embarcarse en este proyecto junto a su pareja. “Yo soy estilista y peluquero, pero cuando emprendes con tu pareja tienes que trabajar juntos para sacar el proyecto adelante”, afirma.
Desde la apertura, ambos destacan la buena acogida que han recibido por parte de los vecinos de A Guarda. “La gente nos ha tratado muy bien. Nos han acogido como si fuéramos de aquí y eso nos hace sentir muy felices”, asegura Moreno.
Su objetivo es que el local sea algo más que un bar. “Queremos que la gente se sienta como en familia, que venga a pasar un buen rato y que el sitio tenga vida”, concluye.
Con esta propuesta que mezcla gastronomía italiana, pinchos y un ambiente cercano, D&G Itanic se ha convertido en una de las nuevas incorporaciones a la oferta hostelera de A Guarda, dando una segunda vida a un espacio emblemático de la villa.
