El lugar de Pías en O Rosal acoge este fin de semana la exposición fotográfica “A nosa ribeira”, una muestra del fotógrafo guardés Victoriano Rodríguez González, conocida popularmente bajo su nombre artístico Victoriano da Ghoreña.
La exposición podrá visitarse durante los días 13, 14 y 15 de marzo, coincidiendo con la celebración de la tradicional Feira de San Gregorio, una cita muy arraigada en el municipio de O Rosal.
Un recorrido fotográfico por la memoria del río Miño
La muestra reúne una selección de imágenes centradas principalmente en el río Miño y su entorno, con escenas de la vida cotidiana, paisajes, actividades tradicionales y recuerdos históricos vinculados a la ribera.
El propio autor explica que el objetivo de esta exposición es reflejar la riqueza natural y social de la zona. “O río Miño ten unha barbaridade de vida, de situación, de riqueza e de historia”, señala Victoriano da Ghoreña, quien ha dedicado numerosos trabajos y publicaciones a documentar la vida alrededor del río.
Entre las fotografías expuestas se pueden encontrar imágenes antiguas de Pías, escenas de la Feira de San Gregorio, paisajes del Miño, la pesquería tradicional, el puente de O Tamuxe o momentos de la vida rural, así como referencias históricas a espacios emblemáticos del entorno.
Una vida dedicada a retratar la comarca
Nacido en A Guarda en 1949, Victoriano da Ghoreña comenzó su relación con la fotografía siendo muy joven. Aunque su profesión principal fue la mecánica del automóvil, trabajó durante décadas en el sector y llegó a ejercer como jefe de taller y formador, la fotografía siempre fue su gran pasión. “Máis que unha afición, era unha forma de parar os momentos da vida para poder revivilos no futuro”, explica el fotógrafo.
Con apenas 18 años adquirió su primera cámara, una Rolleiflex alemana, con la que comenzó a documentar la vida social, cultural y festiva de la comarca.
Más de medio millón de fotografías sobre el Baixo Miño
A lo largo de más de cinco décadas, el autor ha reunido un extenso archivo fotográfico que documenta la historia reciente del territorio. Según calcula el propio fotógrafo, conserva entre 20.000 y 25.000 fotografías en papel, además de un archivo digital que podría superar el medio millón de imágenes. “Sempre levo unha cámara comigo. Vexo o motivo fotográfico e paro para gardar ese momento”, comenta.
Procesiones, fiestas populares, actividades culturales, paisajes o escenas cotidianas forman parte de un archivo que retrata la evolución social del Baixo Miño.
Fotografía, memoria y compromiso social
Además de su actividad fotográfica, Victoriano da Ghoreña mantiene una intensa implicación en el tejido social y cultural de la comarca. Actualmente colabora con diferentes colectivos y participa en iniciativas culturales y de memoria histórica.
Muchas de sus imágenes se difunden también a través de redes sociales y publicaciones propias, acompañadas de textos que contextualizan cada escena. “Fago fotos para manter a historia dos feitos pasados do noso pobo”, afirma.
Anécdotas vividas
Una de las anécdotas que recuerda con más intensidad ocurrió hace décadas durante un viaje a Ceuta. En aquel momento, siendo joven y movido por la curiosidad, decidió acercarse a la frontera para fotografiar el lado marroquí. “Quixen ir ata o lado marroquí a facer unha foto. Pensaba que era como aquí, pero apareceron uns gardas e un home de paisano pedíndome a cámara”, recuerda.
Ante la situación, el fotógrafo optó por retroceder rápidamente hacia la zona española. “Había uns 50 metros entre os dous lados e escapei porque podía ter tido un problema serio en Marrocos”, explica.
Otra experiencia curiosa tuvo lugar en la frontera con Gibraltar. Durante un viaje decidió cruzar la frontera por el mar para obtener una fotografía desde el otro lado. “Metinme no mar e fun nadando pola praia para facer unha foto dentro de Gibraltar”, relata.
Sin embargo, poco después de llegar a la orilla apareció un vehículo militar que comenzó a lanzar bengalas de advertencia. “Cando vin aquilo pensei que non daba eu para tanto e volvín nadando outra vez para o lado español”, cuenta.
El fotógrafo también recuerda un episodio vivido en Bosnia y Herzegovina, poco después del conflicto bélico en la región. Durante una visita para documentar las huellas de la guerra, una situación inesperada generó momentos de tensión.
Mientras fotografiaba un pueblo destruido, un grupo de personas se acercó en un coche antiguo y comenzó a interrogarles. “Non sabia falar o idioma e eles pensaban que podíamos ser doutra facción. A verdade é que pasei medo”, admite.
Las fotografías con más significado personal
Entre las miles de imágenes que ha capturado a lo largo de su vida, Victoriano da Ghoreña guarda un recuerdo especial de una fotografía tomada en O Rosal en los años 80.
La escena retrata un momento tradicional del reparto de agua para el riego en una presa local, cuando un vecino utilizó una azada a modo de atril para anotar el reparto. “Un paisano, Jesús de Laura, deulle a volta á aixada e puxo alí o papel para escribir o reparto da auga. Para min esa foto ten un significado moi especial”, explica.
Otra imagen a la que guarda cariño surgió de manera espontánea cuando se dirigía al Curro da Valga. En el camino tuvo que detener el coche para dejar pasar a una mujer que llevaba varias vacas a beber agua en la zona de Mavia.
El fotógrafo aprovechó ese instante cotidiano para capturar una escena rural que hoy considera muy representativa de la vida tradicional. Para Victoriano da Ghoreña, estos momentos reflejan la esencia de su trabajo. “Eu sempre digo que non busco só o evento. Vexo o motivo fotográfico e intento gardar ese momento para a historia”, concluye.

