La alarma ha saltado en el barrio de Carregal, en Tomiño, ante el inminente cierre de su escuela unitaria pública gestionada por el C.R.A. Mestre Manuel Garcés por falta de matrículas para el próximo curso escolar.
Según ha comunicado la Asociación de Veciños de Carregal, la situación es crítica y podría hacerse efectiva de manera inmediata si no se alcanza el número mínimo de alumnos de entre 3 y 6 años.
“Una escuela que se cierra es un pueblo que se apaga”
Desde la asociación vecinal advierten de las consecuencias que supondría la desaparición del centro educativo, no solo en el ámbito académico, sino también social. “Una escuela que se cierra es un pueblo que se apaga. No podemos permitir que esto suceda”, señalan desde la Asociación.
El cierre supondría la pérdida de un modelo educativo de proximidad, con atención personalizada y un entorno familiar que, aseguran, “ningún centro grande puede igualar”.
Un modelo educativo singular y cercano
El centro destaca por aplicar metodologías innovadoras como Montessori, Reggio Emilia o Waldorf, centradas en fomentar la autonomía y creatividad del alumnado.
A ello se suma un equipo docente implicado, instalaciones renovadas y un entorno accesible que evita desplazamientos largos a los más pequeños, algo especialmente valorado por las familias del rural. “Aquí cada niño es conocido por su nombre, se respetan sus ritmos y crecen en un entorno seguro”, destacan.
Llamamiento urgente a las familias
La única solución para evitar el cierre pasa por incrementar el número de matrículas de cara al próximo curso. Por ello, la asociación hace un llamamiento directo a familias, vecinos y conocidos para inscribir a niños y niñas, incluso aunque no residan en Carregal. “La matrícula es la prioridad absoluta. Sin niños no hay escuela, y sin escuela no hay futuro para el barrio”, señalan.
Acciones vecinales para salvar el centro
Desde el primer momento, la Asociación de Veciños ha puesto en marcha una batería de iniciativas para dar visibilidad al problema y tratar de revertir la situación.
Entre las medidas adoptadas destacan campañas informativas en redes sociales, buzoneo en todas las viviendas del barrio, colocación de carteles, difusión en medios de comunicación y la contratación de publicidad en radio.
Además, trabajan en mejorar la señalización del centro para facilitar su identificación y atraer a nuevas familias interesadas.
Un esfuerzo colectivo por el futuro de Carregal
La entidad vecinal insiste en que este es un reto colectivo que requiere la implicación de toda la comunidad. “Si todos nos unimos, como hicieron en otros lugares, podemos conseguirlo. No nos vamos a quedar parados”, matizan.
El futuro de la escuela unitaria pública está ahora en manos de la respuesta social. Carregal lucha contrarreloj para mantener abierta su escuela y, con ella, el pulso vital de todo un barrio.
