La AECT Río Miño ha expresado su malestar tras la celebración de la Cumbre Luso-Española, al considerar que la declaración conjunta final no incluye soluciones estructurales para los principales problemas que afectan al río Miño.

Desde la entidad subrayan que, a pesar de las solicitudes formales realizadas previamente por el territorio, las cuestiones clave han quedado fuera de la agenda final del encuentro bilateral.

Entre las principales preocupaciones trasladadas por la AECT destacan el progresivo asolagamiento del río, la proliferación de especies exóticas invasoras y los efectos derivados de la gestión de los caudales transfronterizos.

Estas demandas habían sido recogidas en un documento remitido en septiembre de 2025 a diversas instituciones, en el que también se solicitaba avanzar en la clarificación del marco jurídico del río como curso internacional.

Asimismo, se proponían medidas concretas como dragados, monitorización científica del ecosistema y una gestión sostenible de los caudales.

Sin embargo, la declaración final de la cumbre se limita a recoger la firma de un acuerdo relativo a la seguridad de la navegación y la náutica de recreo en el tramo internacional del Miño, sin abordar los problemas estructurales planteados.

Desde la AECT consideran insuficiente esta respuesta, dado el impacto que estas cuestiones tienen sobre el medio ambiente, la economía y la vida diaria de las poblaciones ribereñas.

El director de la entidad, José Manuel Vaz Carpinteira, lamentó la falta de avances en este ámbito. “O territorio falou cunha soa voz e presentou propostas concretas para afrontar problemas que se agravan no río Miño”.

En este sentido, recordó que la propia declaración de la cumbre reconoce la importancia de la cooperación transfronteriza, por lo que considera necesario avanzar en medidas reales y coordinadas entre ambos Estados.

El tramo internacional del río Miño constituye uno de los espacios más dinámicos de la frontera entre España y Portugal, con un papel fundamental en la identidad cultural, social y económica de las comunidades de ambas orillas.

Por ello, la AECT insiste en la necesidad de que los gobiernos de ambos países asuman estos retos como una prioridad política urgente.

Desde la agrupación aseguran que continuarán trabajando para mantener estas demandas en el debate institucional y promover iniciativas que permitan dar respuesta a los problemas detectados.

Además, reiteran su disposición a colaborar con todas las administraciones implicadas en la elaboración de un plan de acción conjunto que garantice una gestión sostenible y duradera del río Miño.