El Celta dejó escapar un partido que tenía prácticamente controlado ante el Deportivo Alavés, en una derrota difícil de digerir pero que no puede empañar el grandísimo nivel y rendimiento que el equipo lleva demostrando a lo largo de toda la temporada.

Los pupilos de Claudio Giráldez saltaron al terreno de juego con una estructura reconocible y, a pesar de la presión alta del rival, rápidamente encontraron ventajas para atacar los espacios con precisión, sobre todo por el costado derecho. Precisamente ahí, emergía la figura de Ferran Jutglà que resultó determinante en los primeros 45 minutos.

De este modo, el 1-0 llegó tras una acción bien elaborada desde atrás, con Javi Rodríguez filtrando un pase medido que Jutglà resolvió con un remate cruzado. Todavía no habían pasado ni 10 minutos cuando nacía el segundo tanto de una conducción profunda del propio Jutglà desde la banda, superando líneas antes de asistir con precisión a Hugo Álvarez.

El dominio celeste se consolidó con el 3-0, en una acción individual del delantero catalán desde la mitad del campo, que combinó velocidad y desequilibrio para imponerse a la defensa y finalizar de nuevo con un disparo cruzado. Hasta ese momento, el Celta tenía controlado el ritmo del partido, sin embargo, un gol de Toni Martínez al borde del descanso cambió la dinámica.

Tras el paso por vestuarios, el conjunto celeste perdió la continuidad del juego y su solidez en fase defensiva lo que aprovecharon los de Quique Sánchez Flores para ir recortando distancias en el marcador.

El Celta tuvo opciones para ampliar diferencias, incluida una acción que terminó en gol de Javi Rodríguez pero que fue anulada tras revisión arbitral, una acción que podría haber cambiado el devenir del partido. Sin ese margen, el encuentro se abrió definitivamente. El Alavés se vino arriba, aprovechó los espacios y consiguió definitivamente darle la vuelta al luminoso. Por su parte, el Celta, pese a intentarlo en el tramo final, no encontró el acierto necesario para evitar el desenlace.