La XXII edición de Play-Doc, Festival Internacional de Cine de Tui, cerró su edición de 2026 consolidando su crecimiento y su proyección internacional. El certamen, celebrado entre el 29 de abril y el 3 de mayo, reunió a más de 6.000 espectadores presenciales y cerca de 2.000 visionados online, confirmando el excelente momento que atraviesa uno de los festivales culturales más destacados de Galicia.

La cita tudense reforzó además su dimensión profesional e industrial, incrementando el número de acreditados y ampliando su programación a nuevos espacios patrimoniales, culturales y educativos de la ciudad. El festival volvió a convertir a Tui en punto de encuentro para cineastas, investigadores, críticos y profesionales del sector audiovisual procedentes de distintos países.

Más espacios y una programación internacional

Play-Doc desplegó este año su programación en cuatro salas de cine y diferentes enclaves históricos de Tui, integrando el patrimonio arquitectónico de la ciudad en la experiencia cinematográfica. Además, el festival reforzó su conexión con el audiovisual portugués, consolidando el eje Galicia-Portugal tanto en la programación como en las actividades profesionales y formativas.

La programación reunió más de 50 películas de más de 20 países de Europa, América, África y Asia, manteniendo su apuesta por el descubrimiento de nuevas miradas y por la recuperación de obras y autores poco conocidos.

Entre los grandes protagonistas de esta edición destacaron las retrospectivas dedicadas a la cineasta Viola Stephan, presentada en estreno internacional; al histórico documentalista brasileño Eduardo Coutinho; y al gallego Rafael Luca de Tena, cuya obra fue reivindicada como una auténtica rareza del cine gallego.

El festival estrenó además la sección “Cineasta en foco”, dedicada en esta ocasión a la realizadora franco-portuguesa Maureen Fazendeiro, conectando directamente la programación artística con la actividad industrial del certamen.

El cine gallego gana protagonismo

Las secciones competitivas internacional y gallega reflejaron la diversidad del cine contemporáneo, con una presencia especialmente destacada de producciones gallegas.

El jurado otorgó el premio de la Competición Internacional a “Amílcar”, de Miguel Eek, mientras que el galardón ex aequo de la Competición Galicia recayó en “Furada Negra”, de Berio Molina, y “Crías”, de Xiana do Teixeiro.

Ventura refuerza el papel de Play-Doc como plataforma de industria

Uno de los pilares del festival volvió a ser VENTURA, la plataforma de formación, desarrollo y coproducción internacional impulsada por Play-Doc, que celebró su cuarta edición reuniendo a siete proyectos gallegos y a más de veinte profesionales internacionales especializados en financiación, distribución y coproducción audiovisual.

El Premio VENTURA fue para “Lebrescura”, de Xacio Baño, mientras que otros reconocimientos recayeron en proyectos de Aira Portos, Xiana do Teixeiro y Nela Fraga.

Más de 150 acreditados participaron este año en las actividades profesionales, reforzando la capacidad del festival para conectar el audiovisual gallego con los grandes circuitos europeos e internacionales.

Cine, patrimonio y experiencias únicas en el casco histórico

Uno de los rasgos más singulares de Play-Doc volvió a ser su apuesta por el llamado “cine expandido”, llevando las proyecciones y experiencias audiovisuales fuera de las salas tradicionales.

La propuesta “Cine Recorridos” volvió a transformar el casco histórico de Tui en un gran escenario nocturno con intervenciones audiovisuales en vivo, integrando imagen, sonido y arquitectura.

El recorrido culminó en la Iglesia de San Domingos, donde el festival ofreció sesiones de cine mudo con música en directo, recuperando una experiencia cinematográfica clásica y colectiva que volvió a cautivar al público.

Un motor cultural y económico para Tui

Tras más de dos décadas de trayectoria, Play-Doc continúa consolidándose como un referente cultural y profesional desde el sur de Galicia, apostando por la descentralización cultural y por un modelo que combina programación, formación e industria audiovisual.

Además del impacto artístico y social, el festival genera un importante retorno económico para el comercio local, la hostelería y los profesionales vinculados al territorio, reforzando el papel de la cultura como motor de actividad y oportunidades para la ciudad de Tui.