España vuelve a reinar en el fútbol mundial. La selección española se proclamó este domingo campeona del Mundo tras derrotar a Argentina por 1-0, gracias a un gol de Ferrán en la prórroga, en la gran final disputada en el Nueva Jersey Stadium, en Nueva York, un escenario abarrotado por miles de aficionados y seguido por millones de espectadores en todo el planeta.
Con este triunfo, el combinado nacional conquista su segundo Mundial, dieciséis años después de la inolvidable gesta de Sudáfrica 2010, consolidando una nueva generación de futbolistas que devuelve a España a lo más alto del fútbol internacional.
El equipo español firmó una actuación brillante en la final, dominando el encuentro y superando a la vigente campeona con un fútbol sólido, eficaz y de gran nivel competitivo. El pitido final desató la euforia tanto en el césped como en las calles de todo el país.
Desde grandes ciudades hasta pequeños municipios, miles de personas siguieron el partido en pantallas gigantes instaladas en plazas y espacios públicos. El gol fue recibido con emoción y, tras la victoria definitiva, miles de aficionados inundaron las calles con banderas, cánticos y bocinas para celebrar un título que ya forma parte de la historia del deporte español.
La final contó con una destacada representación institucional en el palco de autoridades del estadio neoyorquino. Entre los asistentes se encontraban la Familia Real española, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien fue el encargado de entregar el trofeo de campeón al capitán de la selección española, Rodri.
La imagen del capitán levantando la Copa del Mundo quedará grabada para siempre en la memoria de los aficionados españoles como el símbolo de una nueva conquista mundial.
