La primera jornada de huelga convocada en el servicio de autobuses que presta Lugove-Subus en el Baixo Miño, Val Miñor y el sur de Vigo ha registrado un importante seguimiento por parte de la plantilla. Los trabajadores protagonizaron además una concentración frente a las instalaciones de la empresa en O Porriño para dar visibilidad a unas reivindicaciones que, aseguran, llevan años sin recibir respuesta.
La convocatoria de paro responde, según la representación sindical, a los reiterados incumplimientos laborales por parte de la empresa y a la falta de actuación de las administraciones para garantizar tanto los derechos de los trabajadores como la calidad del servicio que reciben los usuarios.
Si no se producen avances en la negociación, la huelga continuará los próximos 14 y 24 de agosto, jornadas en las que también están previstas concentraciones en la estación de autobuses de Vigo.
El delegado de la CIG, Anxo Taboada, denunció que la empresa acumula desde hace años irregularidades laborales, problemas organizativos y deficiencias que incluso han motivado actuaciones y sanciones de la Inspección de Trabajo. «Levamos anos denunciando incumprimentos laborais, problemas organizativos e deficiencias que afectan tanto ás condicións de traballo como á seguridade do servizo, e mesmo xa houbo actuacións e sancións da Inspección de Traballo», afirmó.
Entre las principales reclamaciones figuran incumplimientos en materia de jornada laboral y descansos, el pago de dietas por debajo de lo establecido en el convenio colectivo, la escasez de personal para cubrir el servicio y la obligación de que los conductores realicen tareas ajenas a su puesto, como la limpieza o el repostaje de los vehículos.
El sindicato también alerta del estado de la flota, denunciando una falta de mantenimiento que provoca averías frecuentes y afecta al funcionamiento del transporte público.
A ello se suma, según la CIG, una gestión deficiente de la prevención de riesgos laborales. «A empresa non toma en serio a prevención de riscos e nin sequera permite que os delegados participemos na elaboración do plan de prevención», criticó Taboada.
El representante sindical sostiene que esta situación repercute directamente en la calidad del servicio que reciben los usuarios. «É unha acumulación de incumprimentos da normativa laboral, do convenio e da prevención que non só afecta ás nosas condicións de traballo, senón que provoca que haxa servizos que non se poden facer e que a empresa non cumpra co contrato da Xunta», aseguró.
Desde la convocatoria de la huelga, la representación de los trabajadores lamenta que la empresa no haya dado ningún paso para intentar alcanzar un acuerdo. «Dende que se convocou a folga, a empresa non se dignou en ningún momento a falar coa representación do persoal para buscar unha solución», denunció el delegado de la CIG.
La central sindical recuerda además que el actual contrato de transporte se encuentra en situación de prórroga después de que la Xunta decidiera rescindirlo para reorganizar el servicio ante las numerosas quejas registradas. Sin embargo, denuncian que la publicación de los nuevos pliegos acumula retrasos.
Por ello, consideran que la Administración autonómica no debería permitir que Lugove-Subus concurra al futuro contrato mientras persistan estas deficiencias. «A cidadanía merece un transporte público seguro e de calidade, e as persoas traballadoras non poden seguir soportando unha situación que compromete tanto os seus dereitos como a propia seguridade do servizo», concluyó Anxo Taboada.
