ALFREDO // Miki en los brazos de Julio, su rescatador. A su lado Kin, su dueño.

Lo que comenzó como un tranquilo paseo por el monte acabó convirtiéndose en una larga mañana de preocupación para una familia de Figueiró, Tomiño. Su perro, Miki, desapareció mientras seguía el rastro de un corzo y terminó cayendo a una zanja estrecha de unos cuatro metros de profundidad, de la que era incapaz de salir por sus propios medios.

El incidente ocurrió alrededor de las 12:30 horas de este viernes. Tras buscar al animal durante varios minutos, sus dueños lograron localizarlo atrapado en una profunda zanja, oculta entre la vegetación y situada en una zona de difícil acceso. Ante la imposibilidad de rescatarlo, solicitaron ayuda a los servicios de emergencia.

Hasta el lugar se desplazaron efectivos de los Bombeiros do Baixo Miño, con la colaboración de Protección Civil y de la Policía Local de Tomiño, que coordinaron un operativo para recuperar al perro sin poner en riesgo su integridad.

El rescate concluyó con éxito hacia las 15:40 horas, cuando Miki pudo regresar junto a su familia completamente ileso. Su propietario, Kin Rodríguez, apuntó, aún emocionado, que todo sucedió en apenas unos instantes. «Salimos a dar un paseo, sintió un corzo y salió detrás de él. Empezamos a buscarlo y, cuando descubrimos el sitio, vimos qué había caído en una zanja muy profunda. Hubo que llamar a los bomberos e hicieron un trabajo excelente recuperando a Miki».

El dueño quiso agradecer públicamente la actuación de los equipos de emergencia, destacando que intervenciones como esta también tienen un enorme valor para quienes las viven. «Estamos muy agradecidos. Estos pequeños servicios pueden parecer que no tienen importancia, pero para nosotros significan muchísimo. Hacen un trabajo excelente«, indicó.

El cabo de los Bombeiros do Baixo Miño, Daniel Bar Franco, explicó que el aviso fue recibido a través de la Policía Local de Tomiño, ya que al parecer este tipo de emergencias no los gestiona el 112, que informó de la caída del animal en una zanja de aproximadamente cuatro metros. «Cuando llegamos comprobamos que el perro estaba tranquilo, pero no podía salir por sus propios medios de la zanja».

Para completar el rescate fue necesario utilizar técnicas específicas de rescate en altura. «Se preparó el material de rescate con cuerdas, descendió un bombero para asegurar al animal y posteriormente se realizó el izado mediante los sistemas propios del servicio», señaló Bar Franco.

Una vez en la superficie, los efectivos comprobaron que Miki se encontraba en buen estado y lo entregaron de nuevo a su propietario, feliz de volver con sus dueños. Bar Franco afirmó además que la zanja estaba situada en medio del monte, cubierta por la vegetación y sin ningún tipo de señalización, lo que pudo favorecer el accidente.

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