Amorín celebra este fin de semana una de sus grandes citas del calendario festivo. Más de 150 personas llevan semanas trabajando en la elaboración de las seis carrozas que protagonizarán el tradicional desfile de la parroquia, una celebración con más de 50 años de historia que se ha consolidado como uno de los entroidos de verano más antiguos de la provincia de Pontevedra.

Las carrozas, auténticos “teatros andantes” elaborados artesanalmente por la propia vecindad, volverán a mostrar la capacidad creativa, el ingenio y el trabajo colectivo de los vecinos de Amorín. Cada una abordará un tema diferente, aunque el contenido se mantendrá en secreto hasta el sábado.

La programación arrancará este viernes 14 de agosto, a las 22:30 horas, con un pasacalles para visitar las carrozas. La actividad tendrá además un componente especial, ya que un equipo técnico está documentando estos días la celebración para elaborar un documental sobre esta singular tradición.

A medianoche, a las 23:55 horas, llegará el turno del I Festival de DJs “Amor Fest”, que completará la primera jornada festiva.

El gran desfile, el sábado y el domingo

El sábado 15, a partir de las 18:00 horas, tendrá lugar el tradicional desfile de carrozas en el torreiro de festas de Amorín. La jornada incluirá también el pregón de G Face y el nombramiento de la reina y las damas de honor.

Será entonces cuando se desvelen los temas elegidos por las seis carrozas, después de semanas de trabajo en las que la vecindad ha preparado cuidadosamente cada uno de los elementos que formarán parte de estas particulares representaciones.

El acto del cambio de reinado estará además marcado este año por la emoción y un sentido homenaje.

El domingo 16, también a las 18:00 horas, llegará el día grande. Las carrozas recorrerán los caminos de la parroquia para terminar confluyendo en el torreiro de festas, donde tendrá lugar la entrega de premios.

Una tradición que reivindica la identidad de Amorín

La organización reivindica el desfile como un escaparate de la creatividad y del buen hacer de la vecindad de Amorín, además de como una muestra de convivencia y participación colectiva.

La celebración se ha convertido con el paso de las décadas en una de las fiestas de verano más importantes del Baixo Miño, manteniendo intacta una tradición en la que el entretenimiento y la creatividad se transmiten de generación en generación.

Las carrozas son, en definitiva, el resultado visible de un trabajo que implica a buena parte de la parroquia y que vuelve a convertir Amorín en un punto de encuentro para vecinos y visitantes.