El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha vuelto a reclamar la construcción de la nueva autovía A-52 entre Vigo y O Porriño como alternativa a la actual A-55, una infraestructura que, según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), presenta una elevada siniestralidad y soporta una intensa circulación.
Caballero calificó la A-55 de «unha vía perigosísima e cada día convértese nunha trampa para miles de vehículos que a percorren de Vigo ao Porriño e do Porriño a Vigo«.
Por esta autovía circulan alrededor de 60.000 vehículos diarios, lo que la convierte en uno de los principales corredores de comunicación entre Vigo y su área metropolitana.
Según los datos de la DGT, la A-55 acumula en los últimos diez años cerca de 3.000 accidentes, unos 2.000 heridos y 10 fallecidos. Además, varios de sus tramos están identificados en el corredor como puntos de concentración de accidentes.
La situación también se refleja en las cifras más recientes. Solo en 2025 se registraron 283 accidentes en esta autovía, que concentró aproximadamente el 30% de los siniestros de tráfico contabilizados en la provincia de Pontevedra.
Frente a esta situación, el alcalde defendió el proyecto impulsado por el Gobierno de España para prolongar la A-52 entre O Porriño y Vigo mediante un nuevo trazado que conectará con la A-55 en el nudo de Baruxáns. La actuación contempla una inversión prevista de alrededor de 389 millones de euros.
Caballero recordó que el proyecto se encuentra actualmente en tramitación, después de haber pasado por el período de información pública, y sostuvo que la nueva infraestructura permitirá reducir los tiempos de desplazamiento, pero, sobre todo, incrementar la seguridad de una conexión estratégica para Vigo y su área metropolitana.
«Levamos décadas reclamando esta autovía e agora o Goberno de España está disposto a facela e financiala», señaló el regidor vigués, quien considera que la ejecución del proyecto supone una respuesta a una reivindicación mantenida durante años por la ciudad.
El alcalde volvió a cuestionar asimismo la posición del PP y del BNG, contrarios al trazado planteado. En particular, rechazó la alternativa basada en el uso de la AP-9, al considerar que supondría un recorrido considerablemente más largo y obligaría a atravesar sucesivos enlaces antes de alcanzar la A-52 desde Vigo.
Caballero sostiene que ambas infraestructuras tendrían funciones diferentes. Según su planteamiento, la AP-9 cumple principalmente una función de circunvalación, mientras que la nueva A-52 actuaría como una vía directa de entrada a Vigo.
Esta posición ya había sido defendida por el Gobierno municipal ante la propuesta del BNG de retirar el proyecto actualmente previsto y buscar una solución alternativa apoyada en la AP-9.
El alcalde insistió finalmente en que la nueva infraestructura debe mantenerse como una prioridad para la ciudad. «A nova autovía vai dar seguridade, aforrar accidentes, vidas e moito tempo«, afirmó Caballero.
El regidor aseguró que Vigo seguirá defendiendo la construcción de la nueva A-52, al considerar que resulta esencial para abordar los actuales problemas de capacidad, seguridad y movilidad de la conexión entre la ciudad y O Porriño.
