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El Atlético Guardés cae primero en su estreno europeo. El encuentro de ida de la primera eliminatoria de la EHF European League, la Round 2, se saldó con victoria a domicilio del Boden Handboll sueco en A Sangriña, fruto de un físico superior que les permitió defender con mayor fortaleza y atacar con más intensidad durante la práctica totalidad del partido (30-28).

Las luces para las locales fueron los 11 goles de Rosane Serrano y los 6 de Blazka Hauptman, así como un gran desempeño de Sabina Mínguez bajo palos en la segunda mitad. El clasificado se decidirá mañana tras el partido de vuelta, de nuevo a las 12.00 horas en A Sangriña y emitido en directo por la G2 y agalega.gal.

El encuentro comenzó con liderazgo miñoto, pues las de Prades salieron a la pista con mucha confianza en ataque y dispuestas a aguantar los golpes en defensa. Blazka Hauptman encadenó varios balones prácticamente seguidos para dejar a las suyas por delante, de la mano de una Rosane Serrano que volvería a ser goleadora y ya comenzaba a hacerse notar desde los siete metros (3-7, min. 10)

Aunque al Boden le costó entrar en calor y llegar a la red rival en esos primeros instantes, hacia el ecuador de esta primera parte el tono del partido cambió de forma muy notable. El juego comenzó a ser más incómodo para las guardesas, cada vez menos capaces de frenar a unas Thomsen, Höglund o Lindlöf muy contundentes en sus acercamientos a la portería de Ana Marín y cada vez más confiadas desde el exterior. Pasado el primer cuarto, las suecas llevaban el partido a tablas, obligando a José Ignacio Prades a parar el tiempo (9-9, min. 16).

A la reanudación, aunque Ania Ramos respondió desde el extremo en más de una ocasión, las de A Sangriña ya no volverían a recuperar una superioridad notable. El aluvión sueco no cesó, mientras el Guardés pecó de errores no forzados que el Boden no desaprovechó y, además, se daba de bruces con una Sofie Börjesson bajo palos que llegó a las 19 paradas y superó el 44% en todo el encuentro; quedando el marcador al encuentro con los primeros signos de la mayor intensidad nórdica (17-15, min. 30).

Y aunque el equipo miñoto salió de los vestuarios con intención de igualar los esfuerzos, lo cierto es que las diferencias físicas fueron las que dictaron las dinámicas. La mayor altura sueca comenzó a permitir más soltura desde más allá de los 9 metros, especialmente para una Carla Thomsen que volvió a ser protagonista en esta segunda mitad. Solo el ataque a 7 que intentó el cuerpo técnico miñoto daba algunos signos de posibilidades de remontada, después de varios minutos sin goles (21-18, min. 43).

Pero el partido estaba sentenciado y ninguna de las demás propuestas locales, a pesar del apoyo de una grada muy implicada, logró el efecto deseado. El gol guardés se pagaba más caro que el sueco y a pesar de encontrarse el anfitrión con varias oportunidades de reducir la distancia, una nueva penetración en su defensa, habitualmente infranqueable y hoy bastante superada, esfumaba el oasis de esa posibilidad. Solo la superioridad numérica en ataque le daba algo de aire y le permitió soñar en los minutos finales con un marcador mucho menos ajustado, aunque el riesgo de la portería vacía penalizó y fue demasiado atractivo para un Boden extremadamente rápido al contragol (29-26, min. 56).

El epílogo dejaba claro que mañana le esperaba a las gallegas un nuevo duelo de intensidad. Un último gol de Serrano, el undécimo, desde los siete metros salvaba los muebles antes del pitido final, gracias en parte al balón fuera de tiempo que coronaba la última ofensiva escandinava (30-28, final).

José Ignacio Prades: “Quedan 60 minutos donde intentaremos agotar todas nuestras posibilidades de la mano de nuestra afición”

Para el técnico del Guardés, José Ignacio Prades, el de este sábado “ha sido un buen partido sobre todo, de cara al espectador, con muchísimos goles y muchísimo ritmo”. El entrenador miñoto valoró su buen inicio, en el que “entramos bien al partido y creo que nos adaptamos mucho mejor nosotras a su trabajo que ellas al nuestro, ya que, sobre todo a nivel ofensivo, tardaron en acostumbrarse a nuestra defensa más móvil”.

Sin embargo, en la segunda mitad, los errores pesaron: “Creo que luego fue justo al contrario y no fuimos capaces de leer su barrera y prácticamente cada error en ataque, tanto en lanzamiento como en cuanto a pérdidas de balón, lo acabamos pagando carísimo”. Para mañana, la hoja de ruta consistirá en tratar de ser algo superiores. “El resultado de hoy implica que ha habido igualdad, sabíamos que no sería definitivo y que habría que esperar al domingo, con lo cual queda recuperar lo mejor posible e intentar corregir los matices que podamos cambiar”, insiste, sentenciando que “quedan 60 minutos de eliminatoria donde intentaremos agotar todas las posibilidades, de la mano de nuestra afición, para poder estar en la siguiente ronda”.

Crónica: Elena García