El Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO) acoge desde el 16 de octubre y hasta el 31 de enero la exposición ‘Parábolas’, una muestra dedicada a reconocer la trayectoria artística de Gerardo Aparicio, centrada especialmente en su faceta como dibujante y grabador.

Las galerías B1 y B3 del museo municipal serán el escenario de este recorrido por la obra del artista madrileño, cuya producción refleja sus experiencias, sus hábitos cotidianos y su particular universo de símbolos.

La presentación de la exposición contó con la asistencia del concejal de Cultura, Gorka Gómez; el director del MARCO y comisario de la muestra, Miguel Fernández-Cid; la coordinadora de exposiciones del museo, Pilar Souto, y el propio artista, Gerardo Aparicio.

Durante el acto, Fernández-Cid definió a Aparicio como un «artista pesimista de costumes», al tiempo que destacó la extraordinaria calidad de su técnica. El director del MARCO explicó que la exposición constituye «un recoñecemento que lle damos á súa faceta como debuxante e como gravador», poniendo el foco en dos disciplinas fundamentales dentro de su trayectoria.

Por su parte, Aparicio reconoció que el dibujo es el medio a través del cual consigue expresarse con mayor facilidad. El artista señaló que se comunica mejor mediante las imágenes que con las palabras y explicó que las obras reunidas en la exposición nacen de su propia experiencia vital.

En este sentido, definió sus creaciones como «o resultado das súas vivencias, que son parábolas», una reflexión que da sentido al título de la muestra y a la dimensión narrativa de su trabajo.

El acto concluyó con la intervención de Gorka Gómez, quien invitó a la ciudadanía a acercarse al museo para descubrir la exposición. El concejal animó al público a visitar esta «fantástica exposición» y recordó el «extraordinario momento que está vivindo o MARCO», un espacio en el que, según destacó, se puede «gozar da cultura».

Nacido en Madrid en 1943, Gerardo Aparicio es un artista marcado por los recorridos cotidianos, las costumbres y una serie de rituales que forman parte de su vida y de su proceso creativo. Su día a día transcurre entre la casa y el taller, la lectura atenta e inquieta del periódico, los encuentros con otros artistas, las visitas a estudios y a determinadas exposiciones, y, por supuesto, el dibujo.

Aparcio crea su propio mundo de referencias y de simbolos, entre los elementos recurrentes de su imaginario destaca el ratón, Mickey Mouse, que representa al hombre. La casa constituye otro de los símbolos centrales de su obra, vinculada a su propio espacio vital.

También el paisaje adquiere un papel relevante, las montañas se transforman en casas, se ablandan y adoptan formas orgánicas, aparecen atrapadas o llegan a convertirse en hornos crematorios.

A estos motivos se suman los objetos y las sombras chinescas, que amplían las posibilidades expresivas de sus composiciones. En cada imagen parece concentrarse una historia, una experiencia o una reflexión que trasciende lo representado.