Aninha

La Acampada pola Vivenda de Vigo supera ya los diez días instalada en la alameda de la plaza de Compostela y ha crecido hasta alcanzar alrededor de 60 tiendas de campaña, mientras sus participantes acondicionan la infraestructura para afrontar las primeras jornadas de lluvias intensas.

La movilización reclama soluciones a la crisis habitacional, con especial atención a la bajada de los alquileres, la lucha contra los desahucios y los efectos de la masificación turística.

En el campamento pernoctan habitualmente más de 30 personas, aunque en los días de mayor afluencia la cifra ronda las 40. A ellas se suman varias decenas de participantes que colaboran en las asambleas, las actividades y las tareas cotidianas.

Ante el empeoramiento del tiempo, los acampados han reforzado los toldos, las tiendas y otros elementos de la instalación para minimizar los efectos de la lluvia y garantizar la continuidad de la protesta. Los trabajos de acondicionamiento continúan con el objetivo de proteger tanto a las personas como al entorno de la alameda.

El campamento funciona mediante una estructura organizativa articulada en distintas comisiones, cuyas responsabilidades se establecen en asamblea. La comisión de alimentación se encarga de proporcionar desayuno, comida y cena a los participantes, mientras que la de logística gestiona las tiendas, los toldos y el resto de la infraestructura.

También existe una comisión de seguridad que realiza turnos de vigilancia ante posibles agresiones. Según la organización, en los últimos días se han producido incidentes como el lanzamiento de huevos y petardos. Pese a estas situaciones, la asamblea destaca el respaldo recibido por parte de la ciudadanía. «Por cada insulto e ataque que recibimos hai moreas de veciñas que nos transmiten o seu agradecemento e agarimo», señalan desde el colectivo.

La organización cuenta, además, con una comisión de cuidados centrada en el bienestar de los participantes y en la prevención y gestión de conflictos. Su objetivo es «evitar erros que afectaron a experiencias previas como puido ser a do 15M».

La acampada también ha recibido el respaldo de colectivos ecologistas como Amigas das Árbores y Ecoloxistas en Acción, que han difundido comunicados en los que apoyan la protesta y destacan que se desarrolla de forma respetuosa con el patrimonio, el medio ambiente y la vegetación de la alameda.

Los participantes aseguran que mantienen normas de convivencia destinadas a facilitar la coexistencia con el entorno, entre ellas la limpieza del espacio y la prohibición del consumo de alcohol y drogas entre las personas que forman parte del campamento.

La solidaridad vecinal se ha convertido en uno de los principales apoyos de la movilización. Numerosas personas colaboran mediante la donación de materiales y la preparación diaria de comida caliente para quienes permanecen en la plaza.

Esta ayuda llega también a personas en situación de calle, que acuden al campamento para recibir comida y bebidas calientes con las que afrontar la jornada.

Junto a la reivindicación por el acceso a una vivienda digna, la Acampada pola Vivenda mantiene una programación de actividades culturales, formativas y de ocio, en su mayoría abiertas a toda la ciudadanía.

Durante los primeros días se celebraron talleres de asesoramiento legal, protesta pacífica, capoeira y taichí, además de un coloquio, una comida popular y una foliada abierta acompañada de un taller de iniciación al baile tradicional gallego.

Esta semana, el programa comenzó con un taller de dibujo para principiantes y continuó con una actividad organizada por Brigada Dedal para elaborar pequeñas casas de tela destinadas a decorar el campamento. Para este jueves 22 de octubre estaba previsto un taller de creación teatral a las 18:00 horas.

La agenda incluye también una charla del sindicalista Óscar Murciano, de CGT Catalunya y autor del libro Cómo ganar una huelga, programada para el viernes 23 de octubre a las 19:00 horas.

La organización está concentrando parte de sus esfuerzos en la preparación de la huelga general convocada para el 11 de noviembre, al tiempo que desarrolla campañas de sensibilización sobre los problemas de acceso a la vivienda en Vigo.

Entre sus principales reivindicaciones figuran el encarecimiento de los alquileres, la proliferación de pisos turísticos y los desalojos que, según denuncian, se producen semanalmente en la ciudad. El colectivo anuncia nuevas acciones y actividades para los próximos días, con la intención de mantener la movilización y ampliar el debate ciudadano sobre la situación habitacional.