El Centro de Día Aprehendo de Gondomar ha puesto en marcha una iniciativa intergeneracional que une a abuelos y nietos a través del arte, la convivencia y los recuerdos compartidos. El proyecto, nacido con el objetivo de dedicar tiempo de calidad a los seres queridos, propone a ambas generaciones encontrarse para pintar retratos y disfrutar de una experiencia conjunta.
La iniciativa parte de una idea que forma parte de la filosofía de Aprehendo, «favorecer las relaciones entre jóvenes y mayores, creando espacios comunes en los que compartir experiencias y fortalecer los vínculos afectivos». Para el centro, las actividades intergeneracionales aportan «un valor incalculable» a las personas que participan en ellas.
La propuesta de pintar retratos se convirtió así en mucho más que una actividad artística. Cada obra representa a una persona y cuenta una historia, pero también refleja el cariño y la conexión entre quienes compartieron el proceso creativo. Los encuentros dieron lugar a momentos especiales que permanecerán en la memoria de sus protagonistas.
Desde Aprehendo destacan la importancia de dedicar atención a las personas cercanas y de crear oportunidades para que se sientan acompañadas y escuchadas. «Todos necesitamos sentirnos queridos y que nos escuchen», recuerdan desde el centro, que reivindica el tiempo compartido como uno de los regalos más valiosos que se pueden ofrecer.
El proyecto también busca poner en valor el papel de quienes cuidan y acompañan a los demás, muchas veces sin medir el tiempo dedicado. Por ello, el equipo de Aprehendo ha agradecido la participación de todas las personas que hicieron posible la experiencia, así como la implicación de quienes escuchan, cuidan y disfrutan compartiendo esos momentos.
El resultado de esta experiencia podrá contemplarse en una exposición abierta al público en la Oficina de Registro del Concello de Gondomar, donde los retratos permanecerán expuestos hasta el próximo 6 de noviembre, en horario de mañana, de 9:00 a 14:00 horas.
La muestra invita a los visitantes a detenerse ante cada retrato, reconocer a sus protagonistas y reflexionar sobre la importancia de los vínculos entre generaciones. Una propuesta que demuestra cómo una actividad sencilla puede convertirse en una oportunidad para compartir afecto, crear recuerdos y reforzar los lazos familiares y comunitarios.
