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El Atlético Guardés consigue la hazaña. El equipo miñoto dejó una actuación de categoría este sábado en A Sangriña para arrebatarle el invicto a un hasta ahora todopoderoso Bera Bera y quedarse a tan solo un punto de su liderato. Con dos grandes inicios en ambos períodos, el anfitrión aguantó con uñas y dientes los 60 minutos para impedir al rival vasco acercarse en apenas ningún instante, liderado por Cacheda como artífice del ataque y Serrano como artillera infalible, y apoyado por dos grandes actuaciones de Marín primero y Mínguez después bajo palos.

El Guardés salió enchufado, frente a un Bera Bera bajo de ánimos ya desde el comienzo. Un 4-0 responsabilidad de una Rosane Serrano, infalible ya en las acciones iniciales, obligaba a Begiristain a parar el tiempo antes de que el marcador llegase a los cinco minutos, buscando una reacción en las suyas que tardó en llegar. Pero a la reanudación las pérdidas no forzadas en la ofensiva donostiarra, contando ya 6 antes del minuto 10, apenas le habían permitido responder (4-1, min. 9).

Más afinado defensivamente, el líder no puso las cosas sencillas a un anfitrión decidido a ganar en casa. Y es que si lo consiguió finalmente fue por empeño, pues las de Prades insistieron cada balón buscando penetraciones imposibles y reponiéndose de otros tantos robos que las guipuzcoanas conseguían rescatar de pases complejos. Elba Álvarez sostuvo al conjunto visitante en esta primera parte, llegando a nombrar la mitad del marcador vasco antes del descanso, pues la mayoría de sus compañeras se topaban de frente con una Ana Marín que frenó hasta cinco balones clave en esta primera mitad y fue responsable de varios minutos sin cambios en la parte vasca del luminoso.

Así las cosas, el partido y A Sangriña respiraban Guardés a más no poder, y el luminoso así lo dejaba ver antes de indicar el camino a los vestuarios (12-10, min. 30). La renta podría haber sido mayor de no ser por dos goles tardíos que recordaron a las locales que esto no sería un camino de rosas.

Pero las de Prades lo tenían más que claro, centradas en resarcirse de la derrota vivida en su último partido en Málaga con una hazaña ante su afición. Mostraron una cara completamente diferente, de nuevo, a la de aquel 6 de octubre en Carranque para iniciar la segunda mitad con otro inicio que volvió a desarmar al banquillo visitante: un 5-1 que volvía a obligar al técnico vasco a parar el crono a los escasos primeros cinco minutos (17-11, min. 35).

Pintaba bien el camino para un Guardés que, por ahora, no fallaba. Aunque no era oro todo lo que relucía y el cuerpo técnico local sabía que en cualquier momento las cosas podían cambiar. Gracias a la insistencia y a un ataque escurridizo liderado por una Ceci Cacheda que se vació y materializado por una Serrane que llegó a los 10 cañones con un 100% desde 7 metros, el ritmo se mantuvo hasta el ecuador del período, cuando Ania Ramos recuperaba el balón en la enésima pérdida del Bera Bera buscando encaminarse a los cinco goles de renta (20-16, min. 43).

Hubo que esperar un poco más para la pequeña remontada rival, que llegó, claro que llegó. A falta de diez minutos para el pitido final, el visitante volvía a apretar y se acercaba después de varios errores de los que dan rabia entre las filas miñotas, con un 0-2 que casi hacía peligrar la victoria miñota (22-19, min. 50).

Fue, sin embargo, un espejismo. El líder se desinfló y perdió los nervios, de la mano de una plantilla guardesa que tuvo posiblemente su mejor día de la competición hasta ahora. Aintzane García comenzó a aportar desde el extremo después de un primer intento fallido y ya no paró, con cuatro cañones vitales para volver a abrir hueco. Serrano seguía a lo suyo como artillera oficial con un nuevo penalti (25-20, min. 55), y apareció entonces la guinda del pastel: Mínguez, ahora bajo palos, se unió a la fiesta para parar tres balones seguidos que terminaron por desanimar a un Bera Bera fuera de sí.

Con alguna respuesta más, el último intento rival terminó en pérdida, quedándose cerca de las 20 el conteo final para las vascas, mientras que el Guardés no falló tampoco sus oportunidades definitivas. Un balón de Nerea Gil a la red vacía sellaba la hazaña de A Sangriña, deshaciendo a una grada que volvía a ver cómo las suyas hacían algo grande (28-23, final). La siguiente cita, dentro de una semana en Elda.

Crónica: Elena García