La bahía de Baiona luce estos días dos auténticas joyas de la navegación a vela. Se trata de los históricos veleros Artemis y Roald Amundsen, cuyas espectaculares dimensiones y elegantes aparejos no pasan desapercibidos y despiertan la curiosidad de quienes se acercan para fotografiarlos.
El primero en llegar fue el Roald Amundsen, un bergantín de 49 metros de eslora y siete de manga, que fondeó el miércoles 4 de noviembre procedente de Brest (Francia). Este viernes tiene previsto partir rumbo al puerto de Vigo.

Construido en 1952, navega bajo bandera alemana y cuenta con dos mástiles y 18 velas. Su principal función es la de barco escuela para la formación de jóvenes y tripulaciones, con 41 personas a bordo durante la temporada. Antes de convertirse en bergantín, fue un buque cisterna de la Marina alemana, con el nombre de Vilm, y posteriormente fue transformado para la navegación a vela.
Por su parte, el Artemis, de 59 metros de eslora y siete de manga, llegó este jueves procedente de Harlingen (Países Bajos), desde donde había zarpado el pasado 29 de octubre. Está previsto que abandone la bahía baionesa el próximo miércoles con destino a Santa Cruz de Tenerife.

Este velero de tres mástiles fue construido en 1926 en los astilleros Nylands Mekaniske Verksted de Oslo (Noruega), inicialmente para la caza de ballenas en los mares árticos. Posteriormente, trabajó como carguero en rutas entre Asia y América del Sur, hasta que dejó de resultar competitivo.
En 2001 fue sometido a una profunda reconstrucción que lo convirtió en un elegante velero destinado a excursiones y travesías. Bajo bandera de los Países Bajos, puede acoger hasta 120 personas en excursiones y dispone de alojamiento para 39 pasajeros.

