No hizo falta esperar al mediodía para comprobar que A Rosegha va a más. Desde que O Trebón dos Xidos abrió el pasacalles a las 10.00 horas, la explanada del puerto de A Guarda no dejó de recibir gente. Cientos de personas pasaron a lo largo del día por la carpa de la tercera edición del festival, que este sábado volvió a reunir en el mismo espacio a niños, mayores, aficionados al modelismo naval y visitantes llegados de fuera de la villa.

En el espacio de navegación se fueron sucediendo los turnos dedicados a los barcos de guerra, a las embarcaciones tradicionales de vela, a los barcos de pesca y a la maniobra, con momentos de navegación libre y un hueco propio para los más pequeños, que botaron al agua las návoas y los barquitos salidos de los talleres de la mañana. Alrededor del tanque, las exposiciones de maquetas, material marítimo-pesquero, marcas marineras y barcos de lata mantuvieron público constante durante toda la jornada.

Uno de los momentos centrales del día llegó a las 12.00 horas con la presentación de «A vela latina guardesa», el libro en el que Jairo Alonso Lomba recorre una de las señas de identidad náutica de A Guarda. Una hora después, José Antonio Álvarez Rocha repasó en su charla la presencia de los barcos de vapor en la villa durante el primer cuarto del siglo XX, un pedazo de historia local que despertó especial interés entre el público guardés.

Las salidas en el volanteiro Piueiro, la embarcación tradicional recuperada por la asociación, volvieron a estar entre las actividades más demandadas, con turnos por la mañana y por la tarde. Desde las 16.00 horas, la rampa del puerto acogió la exhibición y regata de veleros de radiocontrol de la clase IOM y, a las 18.00 horas, Xosé Iglesias explicó el porqué de construir un libro como «Nao cetácea», antes de la exhibición de construcción tradicional de vela y de la visita guiada por A Guarda marinera que cerró la programación de la tarde.

Desde la Asociación Piueiro hacen un balance muy positivo de esta primera jornada y agradecen la respuesta de los vecinos, del voluntariado y de las instituciones que colaboran con el festival, el Concello de A Guarda y la Diputación de Pontevedra.

Pero A Rosegha aún no ha terminado. Esta noche, a partir de las 00.00 horas, la carpa acogerá la navegación nocturna, una de las citas más esperadas de cada edición, con las maquetas navegando hasta el cierre. Y mañana domingo la actividad se retoma por la mañana con nuevos turnos de navegación y talleres de arcilla y návoas desde las 11.00 horas, con plazas limitadas e inscripción en la propia carpa.

El cierre tendrá sabor local. A las 12.00 horas llegará a la carpa el pasacalles del Grupo de Gaitas del Club de Jubilados y Pensionistas de A Guarda y, en esa misma franja, se celebrará el izado de velas de los antiguos gameleiros. La entrega de premios y la clausura, previstas para las 13.00 horas, pondrán el broche a una edición que confirma A Rosegha como cita fija del verano guardés.