El recién estrenado observatorio de aves accesible de San Miguel de Tabagón, en O Rosal, ha sufrido un acto vandálico que ha causado indignación entre vecinos y naturalistas de la zona.
La denuncia pública llegó de la mano de El Naturalista Cojo, conocido divulgador ambiental, quien compartió en sus redes sociales imágenes y un mensaje de protesta tras descubrir los destrozos.
Según explicó, el observatorio, el único adaptado del estuario del Miño, se encontró con colillas y restos de ceniza por el suelo, además del reposabrazos de la ventanilla accesible roto y arrojado fuera de la caseta, entre la hierba. “Así me encontré ayer (por el lunes) el nuevo observatorio de aves accesible de San Miguel de Tabagón. Alguien ha decidido estrenarlo (reventarlo) apenas tres meses después de su construcción”, lamentó el divulgador.
El observatorio forma parte de una red de espacios naturales impulsados en los últimos años para fomentar la observación de fauna y la accesibilidad universal en entornos rurales y fluviales.
En su publicación, El Naturalista Cojo criticó duramente la falta de respeto hacia el patrimonio común. “Es una pena, pero uno ya asume que estas iniciativas tienen los días contados antes incluso de ser diseñadas y planteadas. Ni siquiera una infraestructura pensada para el uso y disfrute de todo el mundo, independientemente de su condición física, es respectada por aquellos que son incapaces de valorar el esfuerzo que cuesta levantarlo. Pero tranquilos, sabemos quiénes sois. No penséis que esto va quedar así…”, finaliza el mensaje.
El observatorio de reciente construcción, dispone de paneles interpretativos en el interior así como normas de uso para las personas usuarias y permite la práctica de observación tanto de flora como de fauna en las cercanías de A Canosa.
La caseta se localiza en el tramo transfronterizo del río Miño, uno de los territorios de mayor interés a nivel europeo en cuanto a diversidad de hábitats. Incluye ecosistemas fluviales, de estuario, litorales y de lagunas. Esta alta diversidad es reconocida a través de la inclusión en la Red Natura 2000, y hace que este espacio de frontera cuente con el mayor porcentaje de áreas clasificadas como protegidas de la península Ibérica, y sea una de las mayores de Europa.
