“La flota de larga distancia, entre la que se encuentra la de Orpagu, puede tener los días contados si no hay un cambio en la reglamentación comunitaria que nos permita recibir subvenciones para modernizar nuestras embarcaciones y hacerlas más sostenibles, eficientes y atractivas para los jóvenes”, señalaron esta mañana desde Orpagu tanto su presidente, Joaquín Cadilla, como la directora gerente, Juana Parada, en la inauguración y clausura de las Jornadas Internacionales de Pesca que organiza cada año desde hace nueve la Organización de Palangreros de A Guarda.
En este sentido, lamentaron que las limitaciones de Bruselas a la flota estén provocando que los barcos chinos se adueñen de todos los mares. Una flota, destacaron, “que no tiene entre sus prioridades ni la sostenibilidad de los mares, ni los derechos de los trabajadores”.
Estas reivindicaciones del sector del palangre de superficie fueron apoyadas por los representantes de las administraciones –Francisco de Borja Carmona de la Secretaría de Pesca y Antonio Basanta, director xeral de Pesca de la Consellería do Mar-, los eurodiputados Nicolás González Casares (PSOE) y Ana Miranda (BNG), y la parlamentaria autonómica Begoña Freire (PP), quienes denunciaron que se obligue al sector gallego “a pescar con barcos del siglo XX en pleno siglo XXI”.
De hecho, en el discurso de clausura, Juana Parada destacó que sí puedan recibir subvenciones europeas para “parchear buques que tienen una edad media de 30 años” y no “para construir nuevas unidades destinadas no a pescar más sino a ser más sostenibles y eficientes”. Parada pidió un cambio de mentalidad en la Comisión Europea porque “ahora mismo ya hay muchos armadores pensando en el desguace y eso es porque algo no se está haciendo bien”.
La posibilidad, cada vez más real, de dejar en manos de la flota china la soberanía alimentaria europea fue otro de los temas que se trataron en las mesas redondas que congregaron en el Concello de A Guarda a empresarios, representantes del Gobierno de España y de la Xunta de Galicia, a los sindicatos de CCOO y CIG, a especialistas en formación pesquera como Ramón Otero y Antía Guillén y a representantes de empresas de innovación y astilleros como Gonzalo Redondo, CEO de D3 Applied Technologies; Jorge Luis Sánchez, de Nodosa, o Javier Martín-Arroyo, de Astilleros Gondán, quien destacó que alrededor del 90% de los barcos que construyen son para fuera de España.
Precisamente estos tres últimos se refirieron a proyectos piloto de barcos, “algunos de ellos ya contratados en otros países, que permiten aunar eficiencia, cuidado del medio y confortabilidad para los trabajadores. De hecho, la reivindicación de revisar el límite de la capacidad de arqueo bruto para mejorar las condiciones de vida a bordo, algo que no permite la legislación comunitaria actual” fue ampliamente debatido en varias de las mesas redondas organizadas por Orpagu.
El Plan Renove para la flota de larga distancia tan demandado por el sector y apoyado por todos los grupos políticos españoles con representación en Bruselas, sin excepción, es la asignatura pendiente para un sector que ve como cada año pierde posibilidades de pesca, carece de tripulantes para poder salir al mar y recibe el ataque indiscriminado de pseudo ecologistas “ante la inacción de Bruselas”.
Como señaló el director general de Pesca gallego en la clausura del evento, “nos hemos reinventado, somos un sector que ha pasado de quejarse a proponer y liderar y, pese a ello, Bruselas nos da la espalda”.

